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Cáncer de Mama
¿Qué es el Cáncer de Mama? PDF Imprimir Correo electrónico
El cáncer de mama, un cáncer común en las mujeres, es una enfermedad en la cual se encuentran células cancerosas (malignas) en los tejidos del seno. Cada seno tiene entre 15 y 20 secciones llamadas lóbulos, los cuales a su vez se dividen en secciones más pequeñas llamadas lobulillos. Los lóbulos y lobulillos se conectan por tubos delgados llamados conductos o ductos. El cáncer ductal, el tipo de cáncer más común del seno, se encuentra en las células de los conductos. El cáncer que se origina en los lóbulos o lobulillos se llama cáncer lobular. El cáncer lobular es el tipo de cáncer que con más frecuencia afecta a los dos senos. El cáncer inflamatorio del seno es un tipo de cáncer poco común. En esta enfermedad, el seno se observa cálido, enrojecido e hinchado.

El cáncer de mama hereditario comprende aproximadamente del 5% al 10% de todos los casos del cáncer de mama. Los genes de las células son los portadores de la información genética que se hereda de los padres. Se han encontrado varios genes defectuosos en varias pacientes de cáncer. Los familiares de las pacientes de cáncer de mama portadores de estos genes defectuosos corren mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama o del ovario. Algunos genes defectuosos son más comunes en ciertos grupos étnicos. Se están desarrollando pruebas para identificar a los portadores de este defecto genético antes de que aparezca el cáncer.

Otro factor digno de consideración son los anticonceptivos hormonales. Algunas investigaciones sugieren que hay una conexión entre el uso de los anticonceptivos y un ligero aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Deberá ver a un médico si se observa cambios en los senos. Éste puede recomendarle que le hagan una mamografía, un tipo especial de radiografía de los senos que puede encontrar tumores que son demasiado pequeños para ser detectados mediante el tacto. Si se encuentra una masa en el seno, su médico quizás le prescriba una biopsia,. Algunas veces la biopsia se hace insertando una aguja en el seno con el propósito de extraer parte del tejido del seno y enviar la muestra a Laboratorio para sus análisis. Este tipo de biopsia se llama ”Punción con aguja fina”

Existe también la posibilidad de que su médico prefiera hacer un pequeño corte en su seno para sacar una muestra de tejido. En cualquiera de los casos, recuerde que Ud. es la paciente y debe pedir a su médico toda la información que crea necesaria, y estar bien convencida de que tipo de tratamiento aceptará, sea cual sea, recuerde también que en estos casos es absolutamente necesaria su cooperación. La biopsia es indispensable.
Si la biopsia indica que hay cáncer, es importante que se hagan algunos análisis de las células cancerosas (llamados análisis de receptores de estrógeno y progesterona).

Los análisis de receptores de estrógeno y progesterona pueden determinar el efecto de las hormonas en el crecimiento de las células cancerosas. También pueden proporcionar mayor información sobre la probabilidad de que el tumor vuelva (recurra)y estos resultados permiten que su médico decida si deberá emplear terapia hormonal para detener el crecimiento del tumor, así como para tener un criterio más amplio sobre el tratamiento postoperatorio a indicar

La probabilidad de recuperación (pronóstico) y la selección de tratamiento dependerán de la etapa en la que se encuentra el cáncer (si sólo se encuentra en el seno o si se ha diseminado a otros lugares del cuerpo), el tipo de cáncer de mama, ciertas características de las células cancerosas y si el cáncer se encuentra en ambos senos. La edad, peso, estado menopáusico (si tiene o no aún período menstrual) y salud en general de la paciente también pueden afectar el pronóstico y la selección de tratamiento.


EXPLICACIÓN DE LAS ETAPAS DE DESARROLLO


Etapas del cáncer de mama

Una vez detectado el cáncer de mama, se harán más análisis para determinar si el cáncer se ha diseminado del seno a otras partes del cuerpo. Este procedimiento se conoce con el nombre de clasificación por etapas. Para planear el tratamiento, el médico necesitará saber la etapa en la que se encuentra la enfermedad. Para la clasificación del cáncer de mama se emplean las siguientes etapas.
Carcinoma in situ

Alrededor del 15% o el 20% de los cánceres de mama son cánceres tempranos, a los cuales se llama a veces carcinomas in situ. Existen 2 tipos de cáncer de mama in situ: el carcinoma ductal in situ (DCIS por sus siglas en inglés, también conocido con el nombre de carcinoma intraductal) y el carcinoma lobular in situ (LCIS por sus siglas en inglés). El carcinoma lobular in situ no es cáncer, pero para fines de clasificación de la enfermedad, se le llama cáncer de mama in situ, carcinoma in situ o cáncer de mama en etapa 0. Algunas veces el carcinoma lobular in situ se encuentra cuando se está llevando a cabo una biopsia para la detección de otra masa o anormalidad en el mamograma. Las pacientes con esta condición tienen una probabilidad del 25% de desarrollar cáncer de mama en cualquiera de los senos en los próximos 25 años.

Etapa I

El cáncer no mide más de 2 centímetros (cerca de 1 pulgada) y no se ha extendido fuera del seno.

Etapa II

Se pueden presentar cualquiera de los siguientes casos:
El cáncer no mide más de 2 centímetros pero se ha diseminado a los ganglios linfáticos en la axila, debajo del brazo (los ganglios linfáticos axilares).
El cáncer mide entre 2 y 5 centímetros (de 1 a 2 pulgadas). El cáncer puede o no haberse diseminado a los ganglios linfáticos axilares.
El cáncer mide más de 5 centímetros (más de 2 pulgadas), pero no se ha diseminado a los ganglios linfáticos axilares.

Etapa III

La etapa III se divide en etapa IIIA y IIIB.

La etapa IIIA se reconoce por cualquiera de las siguientes características:
  • El cáncer mide menos de 5 centímetros y se ha diseminado a los ganglios linfáticos axilares, y los ganglios linfáticos están unidos entre sí o a otras estructuras.
  • El cáncer mide más de 5 centímetros y se ha diseminado a los ganglios linfáticos axilares.
  • La etapa IIIB se reconoce por cualquiera de las siguientes características:
  • El cáncer se ha diseminado a tejidos cerca del seno (la piel o la pared torácica, incluyendo las costillas y los músculos del tórax).
  • El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos dentro de la pared torácica cerca del esternón.

Etapa IV

El cáncer se ha diseminado a otros órganos del cuerpo, con mayor frecuencia a los huesos, los pulmones, el hígado o el cerebro; o el tumor se ha diseminado localmente a la piel y a los ganglios linfáticos dentro del cuello, cerca de la clavícula. Esto es lo que comúnmente se llama “Metástasis”

Cáncer inflamatorio de mama.

El cáncer inflamatorio de mama es un tipo especial de cáncer de mama que suele ser poco común. El seno da la impresión de estar inflamado pues presenta una apariencia rojiza y una temperatura tibia. La piel puede tener signos de surcos, ronchas o huecos en general. El cáncer inflamatorio de mama tiende a diseminarse rápidamente.
Recurrente

La enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto (recurrido) después de haber sido tratado. Puede volver al seno, a los tejidos blandos del tórax (la pared torácica) o a otra parte del cuerpo.

ASPECTOS GENERALES DE LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO

Tratamiento del cáncer de mama

Existen tratamientos para todas las pacientes con cáncer de mama. Se emplean cuatro tipos de tratamiento:

  • cirugía (la extracción del cáncer en una operación)
  • radioterapia (el uso de dosis elevadas de rayos X para eliminar las células cancerosas)
  • quimioterapia (el uso de fármacos para eliminar las células cancerosas)
  • terapia hormonal (el uso de fármacos para cambiar la forma en que actúan las hormonas, o la extirpación de órganos que producen hormonas, como los ovarios).

Se están evaluando en pruebas clínicas la terapia biológica (el uso del sistema inmunitario para combatir el cáncer), el trasplante de médula ósea, y el transplante de células madres periféricas sanguíneas.
Las mayoría de los pacientes con cáncer de mama se someten a una cirugía con el fin de extraer el cáncer de mama. Generalmente, también se extraen algunos ganglios linfáticos axilares, los cuales se analizan bajo el microscopio con el fin de detectar la presencia de células cancerosas.

Se emplean varios tipos de operaciones:

Cirugía para conservar el seno:

La lumpectomía (a veces denominada biopsia escisional o escisión amplia) consiste en la extracción del tumor del seno y parte del tejido de alrededor. Generalmente, es seguida por un tratamiento con radioterapia a la parte del seno que queda después de la operación. La mayoría de los médicos también extraen algunos de los ganglios linfáticos axilares.

La mastectomía parcial o segmentada consiste en la extracción del cáncer y parte del tejido de alrededor del tumor y el recubrimiento de los músculos del tórax debajo del tumor. Generalmente se extraen algunos ganglios linfáticos axilares. En la mayoría de los casos, este procedimiento es seguido por radioterapia.

Otros tipos de cirugía:

La mastectomía total o simple consiste en la extracción de todo el seno. Algunas veces también se extraen ganglios linfáticos axilares.
La mastectomía radical modificada consiste en la extracción del seno, varios de los ganglios linfáticos axilares, el recubrimiento de los músculos del tórax, y algunas veces, parte de los músculos de la pared torácica. Ésta es la operación más común para el cáncer de mama.

La mastectomía radical (también llamada mastectomía radical de Halsted) consiste en la extracción del seno, los músculos del tórax y todos los ganglios linfáticos axilares. Ésta fue la operación que más se usó durante varios años, pero en la actualidad sólo se emplea cuando el tumor se ha diseminado a los músculos del tórax.

La radioterapia consiste en el uso de rayos X de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación puede provenir de una máquina fuera del cuerpo (radioterapia externa) o de materiales que producen radiación (radioisótopos) administrados a través de tubos plásticos delgados que se aplican al área donde se encuentran las células cancerosas (radioterapia interna).

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. La quimioterapia puede tomarse en forma oral, o administrarse insertando una aguja en una vena. La quimioterapia se considera un tratamiento sistémico, ya que el medicamento es introducido al torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede eliminar células cancerosas fuera del área del seno.
 
Preguntas frecuentes PDF Imprimir Correo electrónico

¿Cuáles son los signos y síntomas de los cambios del seno?


Los cambios en los senos pueden ser causados por condiciones benignas o por el cáncer.  Aunque la mayoría de los síntomas que se presentan a continuación se deben probablemente a condiciones benignas, es importante informar a su médico sobre cualquier cambio que usted note.  Muchos síntomas de condiciones benignas son los mismos que se presentan con el cáncer de mama. A menudo, no es posible diferenciar entre las condiciones benignas y las cancerosas basándose solamente en los síntomas. Su médico puede ordenar otras pruebas, si son necesarias, para diferenciar entre las dos condiciones.

Es posible que algunas condiciones benignas no causen ningún síntoma y que se detecten durante un mamograma o una biopsia del seno.

Protuberancias: una condición benigna del seno a menudo causa una protuberancia o un área de engrosamiento. La condición puede o no ser sensible al tacto, y usualmente la mujer la encuentra mientras se examina los senos o las áreas debajo del brazo, o por su médico o enfermera durante un examen de los senos.

Mientras más joven sea la mujer, mayor es la probabilidad de que una sola protuberancia del seno sea una condición benigna.  En las mujeres menores de 30 años, la causa más común es un fibroadenoma (discutido a continuación).  En las mujeres que están entre los 30 y 49 años, las condiciones benignas (fibroadenoma, cambios fibroquísticos e hiperplasia atípica) son las causas más probables.  Los quistes (sacos no cancerosos que contienen líquido) y los cánceres no invasivos (carcinoma ductal in situ, o DCIS) son más comunes en las mujeres de mayor edad.  La probabilidad de que una sola protuberancia sea cáncer de mama es una posibilidad importante en cualquiera de estos grupos, pero es más probable en mujeres de mayor edad que en las mujeres más jóvenes.

Es muy común que varias protuberancias en ambos senos se deban a una condición benigna, como los cambios fibroquísticos.

Las protuberancias en los senos, al igual que otros síntomas, tienen que ser analizadas junto con los otros síntomas que la mujer pudiera tener. Por ejemplo, una protuberancia nueva y sensible que esté acompañada de piel enrojecida y fiebre pudiera ser un signo de infección del seno.  No obstante, cualquier protuberancia nueva u otro cambio debe ser examinada por un médico o enfermera.

Dolor: algunas mujeres sienten dolor o molestia en el seno que está asociado con el ciclo menstrual.  Este tipo de dolor “cíclico” es más común durante la semana antes del período menstrual, y a menudo desaparece una vez comienza la menstruación.  Muchas mujeres con cambios fibroquísticos (discutido más adelante) sienten dolor cíclico en el seno.  Se cree que los cambios en los niveles hormonales son la causa.

Algunas condiciones benignas del seno, como la inflamación del seno (mastitis), pudiera causar el inicio de más dolor repentino en un lugar específico. En estos casos, el dolor no está asociado con el ciclo menstrual. En raras ocasiones, las protuberancias del cáncer de mama también pueden causar dolor.

Secreción del pezón: aunque la secreción (otra que no sea leche) del pezón pudiera ser alarmante, en la mayoría de los caos se debe a una condición benigna.  Al igual que con las protuberancias del seno, mientras más joven sea la mujer, mayores probabilidades hay de que la causa sea benigna.

La secreción que no es leche y que proviene de las condiciones benignas es usualmente clara, amarilla, verde o color marrón.  La secreción que contiene sangre (que es visible a simple vista o detectada en análisis de laboratorio), aunque por lo general no es cáncer, causa más preocupación y requiere de más evaluación.

Por otro lado, la secreción que proviene de varios conductos del seno o de ambos senos se debe más comúnmente a condiciones benignas, como los cambios fibroquísticos o ectasia ductal.

La secreción que proviene de un solo conducto (con o sin sangre) puede ser causada por condiciones benignas, como el papiloma intraductal y la ectasia ductal, pero también puede ser causada por condiciones precancerosas (como el DCIS) o por cáncer, y deben ser examinadas inmediatamente.

Una secreción lechosa que proviene de ambos senos (otra que no surja durante el embazado o durante la lactancia) algunas veces ocurre en respuesta al ciclo menstrual.  Además puede deberse a un desequilibrio de hormonas segregadas por la pituitaria o la glándula tiroides, o a ciertos medicamentos.

De nuevo, mientras las condiciones benignas son más comunes que el cáncer de mama, es importante notificarle al equipo de atención médica sobre cualquier cambio en su seno para que puedan evaluarlo sin demora.


Si ocurre un cambio, tal como el origen de una masa o inflamación, sensibilidad a la palpación, irritación o formación de hoyuelos en la piel, retracción del pezón (volteado hacia dentro) o dolor en los pezones, enrojecimiento, comezón o escamas en el pezón o en la piel del seno o una secreción que no sea leche materna, usted debe ver a un miembro de su equipo de atención médica lo antes posible para que le examine. Una masa no dolorosa, dura y con bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer, pero algunos tumores cancerosos poco frecuentes son sensibles a la palpación, blandos y de forma redondeada. Por este motivo, es importante que cualquier masa o protuberancia nueva en el seno sea examinada por un médico con experiencia de las enfermedades del seno. La mayoría de las veces, estos cambios que se producen en los senos no son un cáncer.


¿Cuáles son los signos y síntomas del cáncer de mama?


A pesar de que es muy extenso el uso de la mamografía para la detección, han aumentado los casos de cáncer de mama antes de que causen algún problema. Algunos de estos casos no son detectados por los mamogramas, ya sea porque el examen no se hizo o porque, aunque sea en las mejores condiciones, la mamografía no puede detectar todos los cánceres del seno.

La indicación más común de cáncer de mama es una nueva protuberancia o masa. Una masa sólida que no causa dolor, con orillas irregulares, es muy probable que sea cancerosa, pero algunos tipos raros de cáncer son suaves, blandos y redondeados.  Por esa razón, es muy importante que cualquier masa o protuberancia, o cambio en el seno sea revisada por un profesional de la salud  con experiencia en el diagnóstico de las enfermedades del seno.

Otros signos del cáncer de mama incluyen la hinchazón de parte de un seno (aunque no se sienta una protuberancia precisa), irritación, sarpullido u hoyuelos en la piel, dolor o retracción del pezón (contracción hacia dentro), enrojecimiento o escamosidad en el pezón o en la piel del seno o secreción que no sea de leche materna. Algunas veces el cáncer de mama se propaga a los ganglios linfáticos bajo las axilas que obviamente se agrandan, aun antes de que el tumor original en el tejido del seno sea lo suficientemente grande como para palparlo.



¿Cómo se trata el cáncer de mama?

A continuación le presentamos un resumen sobre los tipos de tratamientos usados contra el cáncer de mama:


Terapia local y terapia sistémica

  • La terapia local tiene como objetivo tratar un tumor en un sitio específico, sin afectar el resto del cuerpo. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de terapias locales.
  • La terapia sistémica se administra por vía oral o directamente en el torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas que se hayan podido propagar más allá del seno. La quimioterapia, la terapia hormonal y la inmunoterapia son terapias sistémicas.
  • Cuando a las pacientes que no presentan cáncer detectable después de la cirugía se les administra terapia sistémica, ésta se llama terapia adyuvante. Los médicos creen que las células cancerosas se pueden desprender del tumor primario del seno y comenzar a propagarse a través del torrente sanguíneo, aun en etapas tempranas de la enfermedad. Estas células no se pueden palpar en un examen físico ni ver en las radiografías o en otros estudios por imágenes, y no causan síntomas. Sin embargo, pueden establecer tumores nuevos en otros órganos o en los huesos. El objetivo de la terapia adyuvante es destruir estas células ocultas.
  • Sin embargo, no todas las pacientes necesitan terapia adyuvante.  Si el tumor mide más de media pulgada o el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, es muy probable que se haya propagado a cualquier otro lugar del cuerpo través del torrente sanguíneo.  No obstante, hay otras características que pueden determinar si el paciente debe recibir terapia adyuvante. Las recomendaciones respecto a la terapia sistémica se analizan en las secciones de estos tratamientos y en la sección de tratamiento por etapa.
  • A algunas pacientes se les administra terapia sistémica, por lo general quimioterapia, antes de la cirugía para reducir un tumor.  A esto se le llama terapia neoadyuvante.


Procedimientos quirúrgicos para el cáncer de mama


La mayoría de las mujeres con cáncer de mama se somete a algún tipo de cirugía. Las operaciones para el tratamiento local incluyen la cirugía de conservación del seno, la mastectomía y la obtención de muestras y extirpación del ganglio linfático axilar. Además, las mujeres pueden optar por someterse a una reconstrucción del seno al mismo tiempo que la mastectomía o posteriormente.


Terapia de conservación del seno: en la tumorectomía se extirpa sólo la masa del seno y un margen circundante de tejido normal. Si al examinar el tejido extirpado por la tumorectomía se detecta la presencia de cáncer en el borde de la porción de tejido extirpado (margen), es posible que el cirujano necesite extirpar tejido adicional. Esta operación se llama una re-escisión. Por lo general, se administra radioterapia en algún momento después de una tumorectomía. Si se va a administrar quimioterapia, por lo general se retrasa la radiación hasta que la quimioterapia ya no se administre.


En la mastectomía parcial o segmentaria o cuadrantectomía se extirpa más tejido del seno que en una tumorectomía (hasta una cuarta parte del seno). Usualmente se administra radioterapia externa durante seis a siete semanas después de la cirugía.


Los efectos secundarios de estas operaciones incluyen inflamación e hipersensibilidad temporales y endurecimiento debido al tejido cicatricial que se forma en el área de la cirugía.


Para la mayoría de las mujeres con cáncer de mama en etapa I o II, la terapia de conservación del seno (tumorectomía y radioterapia) es tan eficaz como una mastectomía. Las tasas de supervivencia de las mujeres que reciben estos dos tratamientos son las mismas. Sin embargo, la terapia de conservación del seno no es una opción para todas las mujeres que padecen cáncer de mama (remítase a la discusión sobre la tumorectomía y la mastectomía a continuación).


La radioterapia, como una parte de la terapia de conservación del seno, algunas veces se puede omitir.  Las mujeres que pueden considerar la tumorectomía sin la radioterapia tienen todas las siguientes características:


  • 70 años o más
  • un tumor que mide 2 cm o menos que ha sido extirpado completamente
  • un tumor que contiene receptores hormonales
  • ningún ganglio linfático afectado


Mastectomía: en una mastectomía simple o total el cirujano extirpa todo el seno, incluyendo el pezón, pero no extirpa los ganglios linfáticos axilares ni el tejido muscular que se encuentra debajo del seno. Esta operación algunas veces se usa para tratar los cánceres del seno en etapa 0.

La mastectomía radical modificada involucra la extirpación de todo el seno y una porción de los ganglios linfáticos axilares. Esta es la cirugía más común para las mujeres con cáncer de mama a las que se les va a extirpar el seno completo.

La mastectomía radical es una operación extensa en la que se extirpa todo el seno, los ganglios linfáticos axilares y los músculos pectorales (pared torácica) que se encuentran debajo del seno. Anteriormente este tipo de cirugía era muy común; pero debido a la desfiguración y a los efectos secundarios que causa, y debido a que se ha comprobado que la mastectomía radical modificada es tan eficaz como la mastectomía radical, en la actualidad es un procedimiento que raramente se hace.
Los posibles efectos secundarios de la mastectomía y de la tumorectomía incluyen infección de la herida, hematoma (acumulación de sangre en la herida) y seroma (acumulación de líquido transparente en la herida). Si también se extirpan los ganglios linfáticos axilares, pueden aparecer efectos secundarios adicionales que se describen en la sección sobre la resección de los ganglios linfáticos axilares.
Selección entre la tumorectomía y la mastectomía: la ventaja de la tumorectomía es que conserva la apariencia del seno. Una desventaja es la necesidad de recibir varias semanas de radioterapia después de la cirugía. Sin embargo, un pequeño porcentaje de  mujeres que se sometieron a una mastectomía siguen teniendo la necesidad de recibir radioterapia al área del seno.

Asegúrese de obtener todos los datos cuando esté considerando la tumorectomía o la mastectomía. Aunque usted tenga una inclinación inicial a favor de la mastectomía para “deshacerse del cáncer lo más rápido posible”, el hecho es que hacer esto no provee una mejor probabilidad de una supervivencia a largo plazo o un mejor resultado del tratamiento en la mayoría de los casos.  Los estudios abarcadores de investigación con más de 20 años de información recopilada que incluyen la participación de miles de mujeres muestran que cuando la tumorectomía se puede realizar, la mastectomía no provee una mejor probabilidad de supervivencia del cáncer de mama en comparación con la tumorectomía.  Debido a estos datos, la mayoría de las mujeres no optan por la extirpación del seno.


Aunque la mayoría de las mujeres y sus médicos prefieren la tumorectomía y la radioterapia, su selección dependerá de varios factores, tales como:

  • Cómo se siente con respecto a la perdida del seno.
  • La distancia que tiene que viajar para recibir la radioterapia.
  • Si está dispuesta a realizarse más cirugía para reconstruir el seno después de someterse a una mastectomía.
  • Su preferencia por una mastectomía como una vía para deshacerse de su cáncer de la forma más rápida posible.

Generalmente no se recomienda una tumorectomía o terapia de conservación del seno para:

  • Mujeres que ya han recibido radioterapia en el seno afectado.
  • Mujeres con dos o más áreas cancerosas en el mismo seno que están muy separadas entre sí como para poderse extirpar mediante una sola incisión quirúrgica.
  • Mujeres en cuya tumorectomía inicial, junto con una re-escisión, no se extirpó completamente el cáncer.
  • Mujeres con ciertas enfermedades graves del tejido conectivo, como por ejemplo esclerodermia, que las hace especialmente sensibles a los efectos secundarios de la radioterapia.
  • Mujeres embarazadas que requerirían radiación durante el embarazo (con el riesgo de dañar al feto).
  • Mujeres con un tumor mayor de 5 cm (2 pulgadas) que no se reduce de tamaño con quimioterapia.
  • Mujeres con un cáncer cuyo tamaño es grande en relación con un seno de tamaño pequeño.

Resección de ganglios linfáticos axilares: para determinar si el cáncer de mama se ha propagado a los ganglios linfáticos axilares, se extirpan algunos de estos ganglios linfáticos (en una operación que se llama resección axilar) y se examinan bajo el microscopio.


Como se indicó anteriormente, la resección de ganglios linfáticos axilares forma parte del procedimiento de mastectomía radical o de mastectomía radical modificada, y usualmente se combina con un procedimiento de conservación del seno como una tumorectomía. Entre alrededor de 10 y 40 ganglios linfáticos son extirpados durante la resección de los ganglios linfáticos axilares.


La presencia o ausencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos axilares es un factor importante en la selección de la terapia adyuvante. Anteriormente se creía que si se extirpaba la mayor cantidad de ganglios linfáticos posible se reduciría el riesgo de propagación a otras partes del cuerpo y mejoraría las probabilidades de curar el cáncer.


Ahora se sabe que las células del cáncer de mama que se han propagado más allá del seno y de los ganglios linfáticos axilares se tratan mejor con terapia sistémica. La resección axilar se usa como una prueba para ayudar a guiar otras decisiones sobre el tratamiento del cáncer.


El principal efecto secundario de la extirpación de los ganglios linfáticos axilares es el linfedema (inflamación del brazo). Aproximadamente de 10% a 30% de las mujeres a quienes se les extirpan los ganglios linfáticos axilares padecen linfedema. Las maneras de prevenir o reducir los efectos del linfedema se analizan en la sección "¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de mama?". Si su brazo está inflamado, o se siente oprimido o le duele después de la cirugía de los ganglios linfáticos, asegúrese de notificarlo inmediatamente a algún miembro de su equipo de atención del cáncer.


Es posible que también experimente limitaciones temporales o permanentes en el movimiento del brazo o del hombro después de la cirugía. El adormecimiento de la piel de la porción superior interna del brazo es otro efecto secundario común, ya que los nervios que controlan esta sensación en la piel viajan a través del área de los ganglios linfáticos.


Biopsia del ganglio linfático centinela (SLNB): aunque la resección de los ganglios linfáticos es una operación segura y tiene tasas bajas de efectos secundarios graves, los médicos han creado otra forma de conocer si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos sin extirparlos todos primero. A este procedimiento se le llama biopsia de los ganglios centinela (SLNB, por sus siglas en inglés).


En este procedimiento el cirujano detecta y extirpa el "ganglio centinela", el primer ganglio linfático en el que penetra un tumor y el que con mayor probabilidad contiene células cancerosas. El cirujano inyecta una sustancia radiactiva y/o un colorante azul en el área alrededor del tumor. Los vasos linfáticos transportan estas sustancias hacia el ganglio centinela y le provee al médico un "mapa de los ganglios linfáticos". El médico puede ver el colorante azul o detectar la radiactividad con un contador Geiger.  Luego, el médico extirpa el ganglio o los ganglios (a menudo dos o tres) para que lo examine un patólogo.


Si el ganglio centinela contiene cáncer, el cirujano realizará una resección axilar, es decir, extirpará los ganglios linfáticos de la axila. Esto podría realizarse al mismo tiempo o varios días después de la primera biopsia de ganglio centinela. El momento en que se hace depende de qué tan fácilmente se pueda observar el cáncer en el ganglio linfático al momento de la cirugía.  Algunas veces es obvio, pero en otros casos sólo se encuentra mediante un estudio microscópico realizado por un patólogo.


Si el ganglio linfático centinela no tiene cáncer, la paciente no necesitará más cirugía de los ganglios linfáticos y puede evitar los efectos secundarios de una cirugía completa de los ganglios linfáticos. Por favor remítase a la sección sobre el linfedema en "¿Qué sucede después del tratamiento contra el cáncer de mama?"


La obtención limitada de muestras de los ganglios linfáticos no es siempre apropiada.  Resulta más apropiada si hay un solo tumor menor de 5 cm en el seno, no se ha administrado quimioterapia ni radioterapia previamente y los ganglios linfáticos no están inflamados.


La biopsia de ganglio centinela es una técnica compleja que requiere de mucha destreza. Por lo tanto, los médicos recomiendan que se realice la biopsia del ganglio centinela sólo por un equipo con experiencia en esta técnica. Si usted está considerando hacerse esta biopsia, pregúntele al equipo de atención médica si éste es un procedimiento que ellos hacen regularmente.

Cirugía reconstructiva y cirugía para implantes del seno: estos no son procedimientos para tratar el cáncer, sino para restaurar la apariencia del seno después de una mastectomía. Si se va a someter a una mastectomía y está considerando hacerse inmediatamente una reconstrucción, es importante que consulte a un cirujano plástico experto en la reconstrucción del seno antes de someterse a la cirugía.
Las decisiones sobre el tipo de reconstrucción y cuándo es el momento de realizarla dependerán de la situación médica de cada mujer y de sus preferencias personales. El seno se puede reconstruir al mismo tiempo que se realiza la mastectomía (reconstrucción inmediata) o posteriormente (reconstrucción demorada). En la reconstrucción se pueden usar implantes, tejido de otras partes de su cuerpo (reconstrucción con tejido autólogo), o ambos.

Lea nuestro documento Reconstrucción del seno después de la mastectomía si desea más información. También puede encontrar de utilidad hablar con una mujer que haya tenido el tipo de reconstrucción que usted está considerando. Las voluntarias del programa Recuperación a su Alcance ("Reach to Recovery") pueden ayudarle.


¿Qué debe esperar con la cirugía?


Para muchas mujeres, la idea de una cirugía puede ser atemorizante. Sin embargo, con una mejor comprensión de lo que se espera que pase antes, durante y después de la operación, se pueden disipar muchos temores.
Antes de la cirugía: en la actualidad, el procedimiento común para la biopsia permite saber en unos días después de la biopsia si usted tiene cáncer de mama, pero no se sabrá la extensión del cáncer sino hasta después de la cirugía para el tratamiento local.


Usualmente usted se reúne con su cirujano unos días antes de la operación para discutir el procedimiento. Este es un buen momento para hacer preguntas específicas sobre la cirugía y analizar los posibles riesgos. Se le pedirá que firme un formulario de consentimiento que autoriza al médico a realizar la cirugía. Tómese el tiempo necesario y revise detenidamente el formulario para asegurarse de que entiende lo que está firmando.


Algunas veces los médicos le envían la información para que la revise antes de la cita y tenga así suficiente tiempo para leerla y no se sienta apresurada. Es posible que también se le pida que dé su consentimiento para que los investigadores utilicen con propósitos diagnósticos cualquier tejido o sangre que no sea necesaria. Aunque esto no represente un beneficio directo para usted, puede ser de utilidad para las mujeres en el futuro.
Es posible que se le pida que done sangre antes de algunas operaciones, como por ejemplo para la mastectomía combinada con la reconstrucción del tejido natural, si los médicos creen que pudiese ser necesario hacer una transfusión. Tal vez se sienta más segura al saber que en caso de que sea necesaria una transfusión, usted recibirá su propia sangre. Si no recibe su propia sangre, es importante que sepa que en los Estados Unidos, las transfusiones sanguíneas de otra persona son casi tan seguras como  recibir su propia sangre. Pregúntele a su médico sobre la posible necesidad de una transfusión sanguínea.
Su médico revisará su historia médica y le preguntará qué medicamentos está tomando. Esto es para asegurarse de que no está tomando nada que pueda interferir con la cirugía. Por ejemplo, si está tomando medicamentos diluyentes de la sangre (como aspirina), es posible que le pidan que deje de tomar el medicamento aproximadamente una o dos semanas antes de la cirugía. Usualmente se le pedirá que no coma ni tome nada durante 8 a 12 horas antes de la cirugía, especialmente si le van a administrar anestesia general (estará "dormida" durante la cirugía).


También se reunirá con el anestesiólogo o con la enfermera anestesista, el profesional de la salud que le administrará la anestesia durante la cirugía. El tipo de anestesia que se va a usar depende en gran medida de la clase de cirugía que se va a realizar y de sus antecedentes médicos.


Usualmente se administra anestesia general siempre que la cirugía involucre una mastectomía o una resección de los ganglios axilares. Se le colocará una línea intravenosa (IV) para administrarle los medicamentos que sean necesarios durante la cirugía. Generalmente usted estará conectada a un equipo de electrocardiografía (EKG, por sus siglas en inglés) y se le colocará en el brazo un manguito para medir la presión sanguínea, a fin de poder supervisar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea durante la cirugía.


Cirugía: para la cirugía, es posible que se le ofrezca la opción de un procedimiento ambulatorio o que se le admita en el hospital. La duración de su hospitalización depende del tipo de cirugía que se va a realizar; su estado general de salud y si tiene otros problemas médicos; su condición durante la cirugía; y cómo se sienta después de la cirugía. Usted y su médico deben tomar la decisión sobre la duración de su hospitalización, y no deben tomarla dependiendo de lo que el seguro pagará, aunque es importante que verifique la cobertura de su seguro antes de la cirugía.


Como regla general, las mujeres que se van a someter a una mastectomía o a una resección de los ganglios linfáticos axilares permanecen en el hospital una o dos noches y luego regresan a su casa. Sin embargo, es posible que algunas mujeres deban permanecer brevemente en una unidad de observación durante 23 horas antes de regresar a su hogar. En esta situación, la atención se continúa en el hogar con la visita de una enfermera de atención domiciliaria que le supervisará y le proporcionará la atención médica necesaria.


Usualmente la tumorectomía y la biopsia del ganglio linfático centinela se realiza en un centro quirúrgico ambulatorio y generalmente no es necesario pasar la noche en el hospital.


La duración de la operación depende del tipo de cirugía que se va a realizar. Por ejemplo, una mastectomía con resección de los ganglios linfáticos axilares durará de 2 a 3 horas.  Después de la cirugía, a usted le llevarán a la sala de recuperación, en donde permanecerá hasta que despierte y su condición y signos vitales (presión sanguínea, pulso y respiración) sean estables.

Después de la cirugía: tendrá un vendaje en el área de la cirugía. Es posible que tenga uno o más drenajes (tubos de plástico o de goma) en el seno o en el área axilar, cuyo objetivo es eliminar la sangre y el líquido linfático que se acumulan durante el proceso de curación. El cuidado de los drenajes incluye vaciar y medir el líquido e identificar los problemas que el médico o la enfermera deban saber. La mayoría de los drenajes permanece de una a dos semanas en el área. Cuando el volumen del drenaje disminuye hasta aproximadamente 30 cc (1 onza de líquido) diariamente, con frecuencia se quita el drenaje.


Raramente los médicos colocan el brazo en un cabestrillo para mantenerlo fijo. La mayoría de los médicos le pedirá que comience a mover el brazo para que no se le ponga rígido. Las mujeres que se someten a una tumorectomía o mastectomía quedan sorprendidas del poco dolor que experimentan en el área del seno. Sin embargo, no se sienten tan complacidas con las sensaciones extrañas (adormecimiento, sensación de pellizco o tensión) que experimentan en el área de la axila.


Debe discutir con el médico el cuidado del área de la cirugía y del brazo. Generalmente se les proporcionan a usted y a las personas encargadas de su cuidado instrucciones por escrito sobre el cuidado después de la cirugía.
Estas instrucciones deben incluir:

  • El cuidado de la herida quirúrgica y del vendaje.
  • Cómo supervisar el drenaje y cuidar los tubos del drenaje.
  • Cómo reconocer las señales de una infección.
  • Cuándo llamar al médico o a la enfermera.
  • Cuándo comenzar a utilizar el brazo y cómo hacer ejercicios con el brazo para evitar su rigidez.
  • Cuándo puede volver a usar un sostén (brasier).
  • Cuándo comenzar a usar una prótesis y qué tipo de prótesis usar (después de la mastectomía).
  • Qué comer y qué no comer.
  • El uso de medicamentos, entre ellos medicamentos contra el dolor.
  • Todas las limitaciones de actividades.
  • Qué esperar respecto a las sensaciones o el adormecimiento en el seno y el brazo.
  • Qué esperar respecto a los sentimientos sobre la imagen corporal.
  • Una cita de seguimiento y la información  para contactar una voluntaria del programa Recuperación a su Alcance ("Reach to Recovery"). Mediante este programa, una voluntaria especialmente capacitada que también ha padecido cáncer de mama puede proporcionar información, consuelo y apoyo (si desea más información, remítase a nuestro documento Recuperación a su Alcance).


La mayoría de las pacientes ve a su médico de 7 a 14 días después de la cirugía. Su médico le explicará los resultados del informe patológico y hablará con usted sobre la necesidad de tratamiento adicional. Si necesita más tratamiento, se le pedirá que vea a un oncólogo clínico o a un oncólogo especialista en radiación.


¿Qué es una mamografía?


Un mamograma es una radiografía del seno. Se utiliza para diagnosticar una enfermedad del seno en mujeres que presentan síntomas.

La mamografía de detección se utiliza para buscar una enfermedad del seno en mujeres asintomáticas, es decir, que no parecen tener ningún problema en los senos. Por lo general, la mamografía requiere que se tome dos radiografías (rayos x)  de cada seno. En algunos pacientes, como las mujeres con implantes de senos, es necesario tomar más radiografías para incluir en ellas tanto tejido del seno como sea posible.

Las mujeres que estén lactando a sus bebés pueden hacerse el mamograma, aunque éste no sea probablemente tan preciso.  Ellas pueden extraer la leche de los senos antes del hacerse el mamograma.

Existen guías estrictas para garantizar que el equipo de mamografía sea seguro y utilice la dosis de radiación más baja posible. A muchas personas les preocupa la exposición a los rayos X, pero el nivel de radiación en el equipo moderno de mamografía no aumenta significativamente el riesgo de cáncer de mama.

Un mamograma, aunque resulte sugerente, no puede demostrar por sí solo que un área anormal sea un cáncer. Si un mamograma levanta sospechas de cáncer,  una pequeña cantidad de tejido debe extirparse y examinarse por medio del microscopio. Este procedimiento se llama biopsia.

Los dos tipos principales de anormalidades que los médicos buscan en los mamogramas son las calcificaciones y las masas.

Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas anteriores cada vez que tenga una consulta.

Consejos para realizar los mamogramas

¿Cómo saber si el mamograma es de calidad?


Las siguientes son sugerencias para asegurarse que reciba un mamograma de calidad:

  • Pida que le muestren el certificado de FDA que indica que la instalación reúne los niveles más altos de seguridad y calidad.
  • Acuda a una instalación especializada en mamogramas o que efectúe muchos cada día.
  • Si está satisfecha con la buena calidad de la instalación, continúe yendo anualmente para que así se puedan comparar sus mamogramas cada año.
  • Si acude a una instalación por primera vez, traiga una lista de los lugares, las fechas de los mamogramas, las biopsias u otros tratamientos del seno que haya tenido en el pasado.
  • Si se ha hecho mamogramas en otra instalación, haga lo posible por obtener sus mamogramas anteriores para que los lleve a la nueva instalación (o pida que sean enviados a la otra instalación) y así los puedan comparar con las más recientes.
  • No use desodorante o antiperspirantes bajo sus axilas el día que se vaya a hacer el mamograma.  Algunos desodorantes contienen sustancias que  pueden interferir con la lectura de su mamograma, ya que pueden aparecer como puntos blancos en la radiografía.
  • Trate de programar el mamograma cuando sus senos no estén sensibles o hinchados.  Esto ayuda a reducir la molestia y a lograr una buena radiografía.
  • Trate de evitar hacerse el mamograma la semana antes del período menstrual (la regla).
  • Es importante describirle al tecnólogo  que está haciendo el mamograma cualquier síntoma o problema del seno que esté experimentando.
  • Esté preparada para describir cualquier historial médico pertinente, como cirugías previas, uso de hormona y antecedentes familiares o personales de cáncer de mama.
  • Además discuta con su médico o enfermera cualquier problema o hallazgo nuevo en su seno antes de hacerse el mamograma.



¿Qué son las calcificaciones?


Las calcificaciones son minúsculos depósitos de minerales dentro del tejido del seno que parecen pequeñas manchas blancas en las radiografías.  Éstas pueden o no ser causadas por el cáncer. Una masa, que puede ocurrir con o sin calcificaciones, es otro cambio importante en los mamogramas. Las calcificaciones se dividen en dos tipos: macrocalcificaciones y microcalcificaciones.

Las macrocalcificaciones son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces, representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en aproximadamente la mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de diez mujeres menores de 50.

Las microcalcificaciones son minúsculas partículas de calcio localizadas en el seno.  Éstas pueden aparecer solas o en grupos.  Las microcalcificaciones que aparecen en un mamograma causan más preocupación, pero no siempre indican la presencia de cáncer. La forma y la distribución de las microcalcificaciones ayudan al médico a evaluar cuán probable es que el cáncer esté presente.  Ocasionalmente, el radiólogo que hace el mamograma pudiera pedir que se hagan vistas adicionales de estas calcificaciones con una técnica llamada vistas de magnificación. Estas vistas permiten caracterizar el número, la forma y la distribución de los pequeños grupos de depósitos de calcio.  En la mayoría de los casos, la presencia de microcalcificaciones no significa que se necesita una biopsia.  En lugar de esto, el médico puede recomendarle un mamograma de seguimiento dentro de tres a seis meses.  En otros casos, las microcalcificaciones causan más sospechas y es necesaria una biopsia.


¿Qué son las masas?



Las masas pueden ser muchas cosas, incluyendo quistes y tumores sólidos no cancerosos (como lo son los fibroadenomas).  Sin embargo, las masas pudieran ser cáncer y usualmente se deben hacer biopsias si no se trata de quistes. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al radiólogo a determinar si hay cáncer.

Un quiste es un saco lleno de líquido que no puede ser diagnosticado solamente por un examen físico ni mediante un mamograma únicamente.   Para confirmar que una masa es realmente un quiste, es necesario hacer una ecografía del seno o extraer el líquido con una aguja delgada y hueca (aspiración). Si se extrae el líquido del quiste, entonces el examen físico y la ecografía deben regresar a lo normal.


¿Qué es una Biopsia? ¿En qué consisten cada uno de sus tipos?



La biopsia, en la que se toma una muestra de las células o tejido y se observa con un microscopio, puede hacerse cuando en un mamograma, una ecografía o en el examen físico se detecta algo extraño. Hacer una biopsia es la única forma de confirmar si un tumor es canceroso o benigno.  Existen varios tipos de biopsia, y cada uno de éstos tiene ventajas y desventajas. La elección del tipo que se vaya a utilizar depende de su situación. Algunos de los factores que el médico considerará incluyen:

  • Qué tan sospechosa es la lesión.
  • El tamaño de la misma.
  • Su localización en el seno.
  • La cantidad de lesiones existentes.
  • Otros problemas de salud que usted pueda tener.
  • Sus preferencias personales.


Por favor, discuta las ventajas y desventajas de los diferentes procedimientos de biopsia con su médico. Por lo general, las biopsias no son muy dolorosas, y éste procedimiento no requiere hospitalización.

A continuación se explica detalladamente los distintos tipos de biopsia:

Biopsia por aspiración con aguja fina (FNAB, por sus siglas en inglés). La biopsia por aspiración con aguja fina utiliza una aguja fina y hueca que es más pequeña que la que se usa para las pruebas de sangre. Esta aguja puede dirigirse hasta el área de la anomalía del seno mientras el médico palpa la protuberancia. Si ésta no puede palparse con facilidad, el médico puede utilizar una ecografía o un método llamado biopsia con aguja estereotáctica para dirigir la aguja.  Con la ecografía, el médico puede observar la aguja en una pantalla a medida que ésta se aproxima a la masa y penetra en la misma. En las biopsias con aguja estereotáctica, las computadoras trazan la ubicación exacta de la masa utilizando los mamogramas tomados desde dos ángulos.

Por lo general, esta prueba toma sólo unos pocos momentos y se realiza en el consultorio del médico. Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el área).  Debido a que se usa una aguja fina para hacer la biopsia, el proceso de la anestesia pudiera ser más molesto que la biopsia en sí.

Una vez que la aguja se encuentra en el sitio correcto, a menudo puede extraerse líquido, de haberlo. Un líquido con sangre o turbio puede indicar la presencia de un quiste benigno o, en muy raras ocasiones, un cáncer. Si la protuberancia es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Las protuberancias sólidas pueden deberse a un cáncer o a cualquiera de los varios tipos de condiciones benignas del seno.

Las células contenidas en el líquido del quiste o los pequeños fragmentos de tejido de la masa sólida se envían al laboratorio, donde se colocan en laminillas de cristal y se tratan con colorantes para que resulten más visibles bajo el microscopio. El examen microscópico de las muestras tomadas mediante la biopsia por aspiración con aguja fina puede determinar si la mayoría de las anomalías del seno son de carácter benigno o canceroso. En algunos casos, la biopsia por aspiración con aguja fina no ofrece una respuesta clara, por lo que se requiere otro tipo de biopsia.


Cuando hable con su médico, usted pudiera escuchar sobre la prueba triple o prueba de diagnóstico triple. En realidad, no se trata de un procedimiento, sino de una forma de conectar los resultados del examen de los senos, el mamograma y la biopsia por aspiración con aguja fina. Si estos tres resultados parecen ser benignos, el tejido anormal puede considerarse efectivamente benigna, con una precisión aproximada del 98%. Si alguno de éstos no concuerda, es probable que se recomienden más pruebas (una biopsia con aguja o una biopsia quirúrgica).

Biopsia de núcleo con aguja. La aguja utilizada en la biopsia es más grande que la que se usa en la biopsia por aspiración con aguja fina. Esta aguja extrae un pequeño cilindro de tejido (de aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) de la anomalía del seno. Esta biopsia se lleva a cabo con anestesia local en la clínica o el consultorio del médico. Al igual que en el caso de la biopsia por aspiración con aguja fina, la biopsia por aguja puede tomar muestras de las anomalías palpadas por su médico, así como de las más pequeñas localizadas mediante la ecografía o los métodos estereotácticos. Dependiendo de si la anormalidad se puede o no palpar, usualmente se extraen alrededor de tres a cinco biopsias.

Existen dos nuevos dispositivos que se pueden guiar mediante métodos estereotácticos y que pueden extraer más tejido que una biopsia por aguja. La biopsia asistida con vacío succiona el tejido hacia un cilindro que se inserta en el tejido del seno. Luego, un bisturí que rota corta las muestras de tejido del seno. Generalmente, con este método se extrae el doble de tejido que con una biopsia por aguja, pero sólo requiere de una inserción de aguja.

Biopsia de segmento grande o el método ABBI (siglas en inglés que significan: instrumento avanzado para la biopsia del seno) usa un bisturí circular que rota para extraer un cilindro grande de tejido. Debido al tamaño de la muestra, usualmente requiere que se tomen puntos de sutura después de realizar el procedimiento.

La biopsia asistida con vacío y la biopsia de segmento grande han sido aprobadas por la FDA como instrumentos para el diagnóstico de condiciones del seno. Sin embargo, los especialistas siguen en desacuerdo sobre cuando cada uno de estos instrumentos debe ser usado, o en algunos casos, si se deben usar del todo.

Biopsia quirúrgica. En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía para extirpar la totalidad o parte de la protuberancia que se va a examinar por medio del microscopio. Se le llama biopsia por escisión cuando se extirpa la totalidad de la lesión (una protuberancia o área que contenga calcificaciones), junto a un margen circundante de tejido del seno de apariencia normal.  Por lo general, la biopsia quirúrgica puede llevarse a cabo en el departamento de servicios ambulatorios del hospital o (rara vez) en la oficina del médico usando anestesia local.  Algunas veces se le administrarán medicamentos a la mujer para que pueda relajarse durante el procedimiento.

El cirujano puede utilizar un procedimiento llamado localización mediante alambre durante la biopsia por escisión de una pequeña protuberancia del seno que resulte difícil de ubicar mediante palpación.  Este procedimiento también puede usarse en aquellas áreas que tienen un aspecto sospechoso en la radiografía (por ejemplo, debido a calcificaciones), pero que no muestran una protuberancia definida. Una vez insensibilizada el área con anestesia local, se introduce una aguja fina hueca en el seno y se toman radiografías para orientarla hacia el área sospechosa. Luego, a través del centro de la aguja se coloca un alambre fino. Un pequeño gancho situado en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar. Seguidamente se extrae la aguja hueca, y el cirujano utiliza el alambre como una guía para localizar el área anormal que hay que extirpar. Es posible que sea necesario colocar más de un alambre para delinear las áreas que presentan anormalidad en el mamograma.

MRI y biopsia del seno


Un método nuevo de biopsia utiliza ahora la imagen por resonancia magnética para extraer muchas muestras a través de una pequeña incisión. Este enfoque está siendo estudiado en mujeres que tienen un historial de cáncer de mama, que presentan cáncer de mama en sus familias o que tienen tejido denso del seno.



¿Puedo prevenir el cáncer de seno?



Una mujer con riesgo promedio de contraer cáncer de mama puede reducir su riesgo en cierta medida cambiando aquellos factores de riesgo que se pueden cambiar. Si usted da a luz a varios niños y los amamanta por varios meses, evita el alcohol, hace ejercicio regularmente y mantiene su cuerpo en forma, usted está disminuyendo el riesgo de contraercáncer de mama. Asimismo, si evita la HRT después de la menopausia, evitará el aumento en su riesgo.
Actualmente se están realizando algunos estudios sobre las maneras de prevenir el cáncer de mama en las mujeres con ciertos factores de riesgo. Se espera que las investigaciones sobre los medicamentos como el tamoxifeno, el raloxifeno y otros conduzcan a nuevos métodos para prevenir muchos tumores cancerosos del seno.


¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer con el plan de tratamiento sugerido?



Una de las interrogantes sobre el cáncer de mama es que los médicos no pueden siempre determinar qué mujeres tienen un riesgo mayor de que su cáncer regrese. Es por esta razón que  la mayoría de las mujeres se someten a algún tipo de tratamiento después de la cirugía. Para ayudar a definir qué mujeres realmente requieren más tratamiento, los científicos están estudiando los genes en las células cancerosas del seno. Han logrado asociar ciertos patrones de genes con los cánceres que son más propensos a propagarse. Se han iniciado recientemente estudios para determinar si algunas mujeres pudieran evitar más tratamiento después de la cirugía. 

Una mujer con cáncer en un seno tiene un riesgo de tres a cuatro veces mayor de padecer un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Es importante aclarara que esto es diferente a la recurrencia (regreso) del primer cáncer.


¿Cuántas veces se debe de administrar quimioterapia?



Una investigación reciente sugiere que administrar quimioterapia con más frecuencia (cada dos en vez de cada tres semanas) puede resultar mejor en prevenir que el cáncer regrese.


¿Podré tener hijos después de mi tratamiento?



En el pasado, muchos médicos les aconsejaban a las sobrevivientes de cáncer de mama no quedar embarazadas. Aunque sólo se han realizado pocos estudios, en casi todos se ha encontrado que el embarazo no aumenta el riesgo de que el cáncer regrese después de un tratamiento exitoso.

Si usted está considerando el embarazo, asegúrese de hablar sobre este asunto con su médico. En ocasiones, la asesoría psicológica puede serle útil para poner en perspectiva los problemas complejos sobre la maternidad y la supervivencia al cáncer de mama.


¿Qué es el linfedema?



El linfedema, una inflamación del brazo causada por la acumulación de líquido, pudiera surgir después del tratamiento contra el cáncer de mama. Es difícil precisar qué mujeres tendrán linfedema. Puede ocurrir justo después de la cirugía o meses e incluso años más tarde. Si se tiene cuidado, a menudo se puede evitar el linfedema o, en caso de que aparezca, se puede mantener bajo control. Las lesiones o infecciones en el brazo del lado afectado pueden causar linfedema o empeorarlo.

Infórmele a su médico inmediatamente sobre cualquier inflamación, rigidez o lesión en la mano o brazo.


Las prótesis de seno y los sostenes (Tips para con el seguro)



Algunas mujeres que han tenido una mastectomía pueden elegir usar una prótesis en lugar de la reconstrucción. Su médico le indicará cuando esté lista para hacerse una prótesis permanente a la medida.

El sostén ideal para usted puede ser el que siempre ha usado. A menudo se le puede adaptar al sostén que usa regularmente la prótesis del seno.

Asegúrese de corroborar con su compañía de seguro médico lo que está cubierto y cómo presentar un reclamo. Además, pídale a su médico que le dé prescripciones para su prótesis y sostenes especiales. Cuando compre las prótesis o sostenes, pida que escriban la palabra quirúrgico en las facturas. Tenga presente que si usted presenta una requisición con su plan de seguro médico (reclamación) para una prótesis o sostén, pudiera ser que la compañía no cubra una reconstrucción si usted decide que quiere hacerse este procedimiento en el futuro. Obtenga todos los datos antes de presentar cualquier reclamación.


¿La reconstrucción del seno aumenta el riesgo de que el cáncer regrese?


Se ha demostrado que las mujeres que tienen implantes de seno como método de reconstrucción del seno no tienen un riesgo mayor de enfermedades del sistema inmunológico que las mujeres que no han  tenido esta cirugía.

Varios estudios han encontrado que los implantes de seno no aumentan el riesgo de cáncer de mama, aunque los implantes de silicona (silicón) para el seno pueden causar la formación de tejido cicatricial en el seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas estándar, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes, llamadas vistas con desplazamiento de implantes, para examinar completamente el tejido del seno.

Los adelantos en la reconstrucción de los vasos sanguíneos (cirugía microvascular) han servido para mejorar la reconstrucción del seno. Además, un nuevo procedimiento, conocido como mastectomía con preservación de la piel, es tan eficaz como el tipo usual de mastectomía radical modificada para muchas mujeres, con la ventaja de que causa menos tejido cicatricial y el seno reconstruido tiene un aspecto más natural.


¿Qué son los anticuerpos monoclonales?



Los anticuerpos monoclonales son un tipo especial de proteína producida por las células del sistema inmunológico, y que pueden fabricarse en el laboratorio.

Un tipo de estos anticuerpos, el trastuzumab (Herceptin), funciona al prevenir que cierta proteína cause un crecimiento excesivo de células cancerosas. También pudiera ayudar al sistema inmunológico a combatir el cáncer.

También se están probando otros anticuerpos monoclonales. Para que los tumores cancerosos puedan crecer, deben crearse vasos sanguíneos para "nutrir" a las células cancerosas.

Algunos estudios han encontrado que los tumores cancerosos del seno, rodeados de muchos vasos sanguíneos pequeños nuevos, tienen mayores probabilidades de propagarse con mayor rapidez.

Se están creando nuevos medicamentos que pueden ser útiles para detener el crecimiento del cáncer al prevenir que se formen nuevos vasos sanguíneos. Varios de estos medicamentos se están poniendo a prueba actualmente en algunos estudios clínicos.


¿Pueden ser los anticonceptivos orales una causa de cáncer de mama?



Todavía no se sabe con certeza cuál es la función que los anticonceptivos orales (píldoras anticonceptivas) desempeñan en el riesgo del cáncer de mama. Se han realizado estudios que sugieren que las mujeres que están usando anticonceptivos orales tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de mama que aquellas mujeres que nunca los han usado. Las mujeres que dejaron de usar los anticonceptivos orales hace más de 10 años no parecen tener aumento del riesgo de padecer cáncer de mama. Al considerar el uso de los anticonceptivos orales, las mujeres deben discutir con su equipo de atención médica sus otros factores de riesgo de cáncer de mama.


¿Qué debo hacer en caso de presenciar una secreción irregular del pezón?



En caso de que usted presente una secreción por el pezón, su médico pudiera tomar una muestra del líquido y colocarla en laminillas de cristal.  Luego se observa por medio de un microscopio para ver si contiene células sanguíneas o células cancerosas. Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del pezón, no es posible asegurar que no hay cáncer de mama.  Si usted tiene una masa sospechosa, es necesario hacer una biopsia, aun cuando la secreción del pezón no contenga células cancerosas.

La mayoría de las secreciones del pezón no son indicativas de cáncer. En general, si la secreción es clara o lechosa, amarilla o verde, es muy poco probable que se trate de un cáncer. La secreción de color rojo o castaño-rojizo pudiera contener sangre fresca o vieja.  Aun así, es más probable que sea una infección o una condición benigna, y no cáncer.

Si la secreción no contiene sangre, es posible que su médico no envíe el líquido al laboratorio para que lo examinen por medio del microscopio, en particular si sus síntomas y los hallazgos de su examen físico sugieren que se trata de una condición benigna del seno, y no de un cáncer. En un grupo de mujeres, cuyos síntomas consistían sólo en secreciones del pezón, la condición fue benigna en el 97% de las mujeres menores de 40 años, 90% de las mujeres entre las edades de 40 a 60 años, y 68% de las mujeres mayores de 60 años.


TIPOS DE CONDICIONES NO CANCEROSAS

¿Qué son los cambios fibroquísticos?


Los cambios fibroquísticos son condiciones benignas del seno. Incluyen una gama de alteraciones en el seno que comprenden tanto los tejidos glandulares (lobulillos y conductos) como los estromales. En el pasado, se les solía llamar "enfermedad fibroquística". Debido a que este padecimiento afecta por lo menos al 50% de las mujeres en alguna etapa de su vida, éste se define con más precisión como un "cambio" que como una "enfermedad".


Los cambios fibroquísticos son más frecuentes en las mujeres que se encuentran en edad fértil, pero pueden afectar a las mujeres de cualquier edad.


¿Cómo se diagnostican los cambios fibroquísticos?


En la mayoría de los casos, los síntomas típicos incluyen: quistes, protuberancias,  áreas engrosadas, sensibilidad a la palpación o dolor.  Estos síntomas pueden cambiar con las diferentes etapas del ciclo menstrual. A veces, una de las protuberancias puede resultar más dura o presentar otras características que aumentan la preocupación sobre la presencia de un cáncer. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una biopsia con aguja o una biopsia quirúrgica para asegurarse de que no se trate de un cáncer.


¿Cuáles son los tipos de cambios fibroquísticos?


Cuando el tejido fibroquístico del seno es observado por medio del microscopio, pueden encontrarse muchos cambios diferentes. La mayoría de éstos reflejan la forma en que el tejido del seno de la mujer ha respondido a los cambios hormonales mensuales, y tienen poca importancia. No obstante, algunos cambios pueden indicar un riesgo ligeramente mayor de contraer un cáncer de mama en el futuro. Al conocer algunos de los términos que los médicos usan para describir estos cambios, usted puede comprender mejor el grado de gravedad de los mismos y si deben hacer pruebas adicionales para determinar si existe o no cáncer.


Fibrosis. Como lo sugiere el término "fibroquístico", las dos características principales son la fibrosis y los quistes. La fibrosis se refiere a la abundancia de tejido fibroso, la misma materia de la que están compuestos los ligamentos y los tejidos cicatriciales.  Las áreas de fibrosis tienen una consistencia "elástica", firme o dura al tacto. La fibrosis no aumenta su riesgo de contraer cáncer de mama y no necesita ningún tratamiento especial.
Quistes. Los quistes son sacos llenos de líquido dentro de los senos. Se originan con una acumulación de líquido dentro de las glándulas del seno. Los microquistes (quistes microscópicos) son demasiado pequeños para poder ser reconocidos al tacto y sólo se detectan al examinar el tejido por medio del microscopio. Si el líquido se sigue acumulando, se forman macroquistes (“quistes gruesos”) que pueden detectarse fácilmente al tacto y llegar a tener una o dos pulgadas de diámetro. A medida que crecen, el estiramiento del tejido circundante del seno puede causar dolor.


Una protuberancia redonda y móvil, en especial si resulta dolorosa al tacto, sugiere la presencia de un quiste.  Los quistes a menudo se inflaman y se tornan dolorosos justo antes del período menstrual, debido al efecto de los cambios hormonales mensuales. Los quistes tienden a notarse más justo antes de que comience el período menstrual.


Hiperplasia. La hiperplasia (también conocida como hiperplasia epitelial o enfermedad proliferativa del seno) es una superproducción de las células que revisten los conductos o los lobulillos. Cuando la hiperplasia afecta el conducto, se denomina hiperplasia ductal o hiperplasia epitelial ductal. Cuando ésta afecta el lobulillo, se le llama hiperplasia lobulillar.


La hiperplasia atípica (o hiperplasia con atipia) es un término usado para describir las células que son ligeramente distorsionadas en cuanto a cómo están configuradas.

Según el aspecto de las células bajo el microscopio, la hiperplasia puede agruparse como:

-         Hiperplasia leve.
-         Hiperplasia de tipo usual (sin atipia) – también conocida como hiperplasia usual.
-         Hiperplasia atípica – hiperplasia ductal atípica (ADH) o hiperplasia lobulillar atípica (ALH).

Una mujer con hiperplasia leve no está en mayor riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, una mujer con hiperplasia de tipo usual tiene una probabilidad ligeramente mayor de contraer un cáncer de mama.  En una mujer que no tenga anormalidades en el seno, el riesgo es de 1½ a 2 veces. Por otro lado, el riesgo para una mujer con hiperplasia atípica es de 4 a 5 veces mayor que para una mujer que no tenga anormalidades en el seno.
Adenosis. La adenosis se refiere al aumento de tamaño de los lobulillos del seno, los cuales contienen más glándulas que lo habitual. A menudo se encuentra en biopsias de mujeres con cambios fibroquísticos. Si se detecta un gran número de lobulillos aumentados de tamaño próximos entre sí, esta agrupación de lobulillos puede resultar lo suficientemente grande como para ser palpada. Existen diferentes nombres para este padecimiento, incluyendo los de adenosis general, adenosis tumoral o adenoma. Aunque algunos de estos términos contienen la palabra "tumor", la condición es benigna y no es un cáncer.

La adenosis esclerosante es un tipo especial de adenosis, en el cual los lobulillos aumentados de tamaño están distorsionados por el tejido fibroso de apariencia cicatricial.

Cuando las áreas de adenosis y de adenosis esclerosante son lo suficientemente grandes como para poder palparse, puede ser difícil para el médico hacer el examen de los senos con el fin de diferenciar estas protuberancias de un cáncer de mama. Las calcificaciones (depósitos minerales) pueden formarse en la adenosis, la adenosis esclerosante y los tumores cancerosos.  Éstos pueden confundirse en los mamogramas.

Algunos estudios han hallado que las mujeres con adenosis esclerosante tienen casi el mismo riesgo de contraer un cáncer de mama que las que tienen una hiperplasia usual (de 1 1/2 a 2 veces el riesgo de las mujeres sin cambios en los senos).


¿Cuál es el tratamiento de los síntomas de los cambios fibroquísticos?



Para la mayoría de las mujeres con cambios fibroquísticos sin síntomas, no hay necesidad de tratamiento (aunque se pudiera recomendar un seguimiento más riguroso).  Las mujeres con molestia leve pudieran beneficiarse de los sostenes de apoyo o los medicamentos sin receta que alivian el dolor.

En un número muy pequeño de mujeres con quistes dolorosos, el drenaje del líquido mediante la aspiración con aguja fina puede ayudar a aliviar los síntomas. Muchas otras mujeres que no tienen ningún quiste grande experimentan dolor y sensibilidad al tacto en los senos.

Algunas mujeres informan que los síntomas de sus senos mejoran si dejan de ingerir cafeína y otros estimulantes (metilxantinas) que contienen el café, el té, el chocolate y muchos refrescos. Los estudios no han encontrado que estos estimulantes tengan ningún efecto significativo en los síntomas, pero muchas mujeres y sus médicos consideran que vale la pena prescindir de estos alimentos y bebidas durante un par de meses.

Debido a que la inflamación de los senos en los últimos días de la menstruación resulta dolorosa para ciertas mujeres, algunos médicos recomiendan que las pacientes reduzcan la ingestión de sal o tomen diuréticos (medicamentos para eliminar la sal y el líquido del cuerpo). Sin embargo, los estudios no han encontrado que los diuréticos sean mejores que las píldoras que no tienen ningún medicamento (placebos).

Se han sugerido varios suplementos vitamínicos, pero ninguno ha demostrado ser de utilidad, y algunos tienen efectos secundarios peligrosos, si se toman en grandes dosis.

Algunos médicos recomiendan las hormonas, tales como los anticonceptivos orales (pastillas anticonceptivas), tamoxifeno, o andrógenos, pero éstos son usualmente reservados para las mujeres con síntomas graves debido al potencial de   efectos secundarios más graves.


¿Qué son los fibroadenomas?



Los fibroadenomas son tumores benignos compuestos de tejido glandular del seno y de tejido estromal (conectivo). Son más frecuentes en mujeres jóvenes de más de veinte y menos de cuarenta años de edad, aunque pueden presentarse a cualquier edad.

Algunos fibroadenomas son demasiado pequeños para poder palparse y sólo pueden verse con el microscopio, pero otros tienen varias pulgadas de diámetro. Suelen ser redondos y tienen bordes que se distinguen del tejido circundante del seno, por lo que a menudo se sienten como si fuera una canica en el seno. Algunas mujeres sólo tienen un fibroadenoma, pero otras pueden tener varios.

Los fibroadenomas pueden diagnosticarse mediante una biopsia con aguja o por aspiración con aguja fina. La mayoría de los fibroadenomas son fibroadenomas simples, los cuales tienen una apariencia bastante uniforme cuando son observados mediante un microscopio, y no aumentan el riesgo de cáncer de mama. Algunos fibroadenomas, sin embargo, contienen otros componentes (macroquistes, adenosis esclerosante, calcificaciones, o cambios apocrinos). Las mujeres con estos fibroadenomas complejos tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer de mama (aproximadamente 1 ½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que no tienen cambios del seno).

Muchos médicos recomiendan la extirpación de los fibroadenomas, especialmente si éstos siguen creciendo o si cambian la forma del seno. A veces (particularmente en mujeres de mediana edad o de edad avanzada), estos tumores dejan de crecer, o incluso disminuyen de tamaño, sin recibir tratamiento alguno. En este caso, siempre que los médicos estén seguros de que las masas sean realmente fibroadenomas, y no un cáncer de mama, es posible que no se requiera una cirugía para extirparlos. Este enfoque resulta útil para aquellas mujeres con muchos fibroadenomas que no estén creciendo. En tales casos, la extirpación de los mismos pudiera requerir la eliminación de una cantidad considerable de tejido circundante normal del seno, lo que causaría una cicatriz que cambiaría la forma y textura del seno.  Esto puede hacer aún más difícil la interpretación de los exámenes físicos y los mamogramas en el futuro.

Sigue siendo importante que las mujeres con fibroadenomas no extirpados se sometan periódicamente a exámenes de los senos para asegurarse de que la masa no siga creciendo.

A veces, después de la extirpación quirúrgica de un fibroadenoma, crecen uno o varios nuevos. Esto significa simplemente que se ha formado otro fibroadenoma y no que el anterior haya reaparecido.


¿Qué son los tumores filoides?


El tumor filoides es un tumor del seno poco frecuente que, al igual que un fibroadenoma, contiene dos tipos de tejido: estroma (tejido conectivo) del seno y tejido glandular del seno. La diferencia entre los tumores filoides y los fibroadenomas es que, en los primeros, existe un "sobrecrecimiento" del tejido conectivo en el tumor filoides.

Las células que componen la parte del tejido conectivo pueden tener un aspecto anormal cuando se observan por medio del microscopio. Según la apariencia de las células, los tumores filoides pueden clasificarse como benignos, malignos o de potencial maligno indeterminado (la probabilidad de que el tumor se transforme en cáncer es incierta).

Los tumores filoides suelen ser benignos, pero en pocos casos pueden ser malignos. Unos pocos (menos de 5%) de estos tumores hacen metástasis (propagación) a otras áreas, como a los pulmones, o recurren en áreas distantes después del tratamiento. En el pasado, tanto los tumores filoides benignos como los malignos se llamaban cistosarcomas filoides.

Por lo general, los tumores se sienten como protuberancias que no causan dolor (aunque algunos pueden causar dolor).  Éstos pueden crecer rápidamente, causando que la piel se estire.  A menudo estos tumores son difíciles de distinguir de los fibroadenomas en los estudios por imágenes, o incluso con biopsias por aspiración con aguja fina (FNA) o con aguja.

Algunas veces, los tumores filoides benignos pueden recurrir (regresar) si son extirpados sin que se haya tomado de ellos algo de tejido circundante. Por esta razón, estos tumores se tratan mediante la extirpación de la masa y de un área alrededor del tumor de 1 a 2 cm (aproximadamente una pulgada) de tejido normal del seno.

Los tumores filoides malignos se tratan mediante la extirpación de los mismos, junto con un amplio margen de tejido normal, o mediante una mastectomía (extirpación total del seno), de ser necesario. Los tumores filoides malignos no responden a la terapia hormonal y tienen menos probabilidades de responder a la quimioterapia o a la radioterapia que la mayoría de los tumores cancerosos del seno. Los tumores filoides con propagación a distancia son a menudo tratados como sarcomas (cánceres del tejido blando) que como cánceres del seno.

Por lo general se recomienda el seguimiento riguroso con exámenes del seno frecuentes y estudios por imágenes después del tratamiento.


¿Qué es el papiloma intraductual?


Los papilomas intraductales son tumoraciones semejantes a verrugas del tejido glandular y del tejido fibrovascular (tejido fibroso y vasos sanguíneos).  Estos tumores benignos crecen dentro de los conductos del seno.

Los papilomas solitarios (papilomas  intraductales solitarios) son tumores aislados que a menudo afectan los conductos lácteos grandes cercanos al pezón. Estos son una causa común de secreción clara o sanguinolenta (especialmente cuando proviene de un sólo seno). Pudieran sentirse como una protuberancia pequeña debajo o próxima al pezón. Los papilomas solitarios no aumentan el riesgo de cáncer de mama, a menos que contengan otros elementos, como hiperplasia atípica.

Los papilomas también pueden encontrarse en los pequeños conductos en áreas del seno distantes del pezón. En este caso, con frecuencia hay varios crecimientos (papilomas múltiples). Hay menos probabilidad de que estos tumores causen secreción del pezón.  Contrario a los papilomas solos, éstos están asociados a un riesgo mayor de cáncer de mama.

La papilomatosis es un tipo de hiperplasia en la que hay áreas muy pequeñas de crecimiento celular dentro de los conductos, pero no están tan enfocadas como lo están con los papilomas.  Esta condición también está asociada a un riesgo ligeramente mayor de cáncer de mama.

A menudo, los ductogramas son útiles en encontrar papilomas. Si el papiloma es lo suficientemente grande como para poder palparse, puede llevarse a cabo una biopsia con aguja

El tratamiento habitual consiste en extirpar el papiloma y un segmento del conducto donde se encuentra, por lo general mediante una incisión en el borde de la areola (la zona más oscura que rodea el pezón).


¿Qué es el tumor de células granulares?


Los tumores de células granulares comienzan en las células nerviosas primitivas (prematuras). Éstos no son frecuentes en el seno. La mayoría se encuentra en la piel de la boca, aunque son raros incluso en este lugar. Casi siempre son benignos.

La mayoría de los tumores de células granulares del seno pueden palparse como una protuberancia sólida y móvil, aunque algunas pudieran estar adheridas a la piel o a la pared torácica.  Por lo general, tienen un diámetro de 1/2 a 1 pulgada. Algunas veces se cree que es cáncer en un examen físico, debido a su firmeza y fijación.  Además, puede parecer cáncer en un mamograma. Una biopsia con aguja o por aspiración con aguja fina puede distinguirlo de los cánceres.

Este tumor por lo general se cura al extirparlo junto con un margen de tejido normal del seno circundante.  Los tumores de células granulares no aumentan el riesgo de que una mujer contraiga un cáncer de mama más adelante en su vida.


¿Qué es la necrosis adiposa?


La necrosis adiposa se presenta cuando se daña un área del tejido adiposo del seno. Por lo general, esto se debe a una lesión en el seno. También puede presentarse después de una cirugía o de la radioterapia. A medida que el cuerpo repara el tejido dañado, el área es reemplazada por un tejido cicatricial firme.

Como la mayoría de los tumores cancerosos del seno también son firmes, las áreas de necrosis adiposa con cicatrices pueden ser difíciles de distinguir de los tumores cancerosos mediante un examen de los senos. También pudiera ser difícil establecer la diferencia en un mamograma. Una biopsia con aguja, o en ocasiones una escisión quirúrgica, puede ser necesaria para determinar si es cáncer.

Ciertas células adiposas pueden tener una respuesta diferente a las lesiones. En vez de formar un tejido cicatricial, las células adiposas mueren y liberan su contenido, formando una acumulación de líquido grasoso semejante a una bolsa, que se llama quiste oleoso. Los quistes oleosos pueden diagnosticarse mediante el método de aspiración con aguja fina.  Esto también puede servir como tratamiento, aunque usualmente no es necesario a menos que el quiste cause cierta molestia.

La necrosis adiposa es más común en las mujeres que tienen los senos muy grandes.  No afecta el riesgo de una mujer de contraer cáncer de mama.


¿Qué es la mastitis?



La mastitis es una infección del seno que a menudo afecta a las mujeres que están dando el pecho a su bebé, aunque puede presentarse en cualquier mujer. La piel abierta o una abertura en el pezón  puede  permitir que las bacterias entren en el conducto del seno, donde pueden crecer.  Los glóbulos blancos del cuerpo liberan sustancias que combaten la infección, lo que causa inflamación y un mayor flujo sanguíneo. Estos cambios hacen que el área duela, se enrojezca y se sienta caliente al tacto.  Otros síntomas pueden incluir fiebre y dolor de cabeza.
Este padecimiento se trata con antibióticos. Algunos casos de mastitis pueden causar un absceso en el seno (acumulación de pus). Los abscesos se tratan mediante el drenaje quirúrgico del pus, y luego se administran antibióticos.
La mastitis no aumenta el riesgo de una mujer de contraer cáncer de mama.  Sin embargo, un tipo poco común de cáncer conocido como cáncer inflamatorio del seno tiene síntomas similares a la mastitis, y algunas veces puede confundirse con una infección.  Si el tratamiento con antibióticos no ayuda, y no se ha descartado el cáncer inflamatorio del seno, entonces podría necesitarse una biopsia de la piel para asegurarse de que no se trata de un cáncer.


¿Qué es la ectasia ductal?



La ectasia ductal  (también conocida como ectasia ductal mamaria) es un padecimiento frecuente que tiende a afectar a las mujeres entre los 40 y 59 años de edad. Ocurre cuando un conducto del seno se dilata y sus paredes se hacen más densas, lo que puede causar que se tape y haya una acumulación de líquido.

La ectasia ductal puede causar secreción verde o negra, a menudo espesa y pegajosa. El pezón y el tejido adyacente del seno pueden estar dolorosos al tacto y enrojecidos. A veces, el tejido cicatricial alrededor del conducto anormal causa una protuberancia dura que puede confundirse con un cáncer.

En ocasiones, este padecimiento mejora sin tratamiento alguno, o con compresas tibias y antibióticos. Si los síntomas persisten, el conducto anormal se extirpa mediante una incisión en el borde de la areola.

La ectasia ductal no afecta el riesgo de cáncer de mama.


¿Qué son las cicatrices radiales?



Las cicatrices radiales (lesiones esclerosantes complejas) a menudo son encontradas cuando se hace una biopsia del seno con otro propósito.  Éstas son una distorsión de la disposición normal del tejido del seno. En realidad no son cicatrices, pero llevan este nombre ya que parecen cicatrices cuando son observadas con un microscopio. Las cicatrices radiales por lo general no causan síntomas, pero hay dos razones por las que son importantes.  Si son bastante grandes, éstas pueden parecer cáncer en un mamograma, o incluso en una biopsia.  Muchos médicos recomiendan su extirpación.  Además, aumentan ligeramente el riesgo de contraer cáncer de mama, por lo que es posible que a las mujeres que tengan cicatrices radiales se les aconseje ver al médico con más frecuencia que lo usual. 

¿Qué son los lipomas?


Los lipomas son tumores adiposos benignos que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluyendo el seno.  Otros tumores benignos que ocasionalmente aparecen en el seno incluyen los hamartomas, los hemangiomas y los neurofibromas.  Ninguno de estos aumenta el riesgo de cáncer de mama.


¿Cómo afectan las condiciones benignas del seno el riesgo de cáncer de mama?


Algunos tipos de condiciones benignas del seno están más asociados al riesgo de cáncer de mama que otros.  Los médicos a menudo dividen las condiciones benignas del seno en tres grupos generales, dependiendo de cómo ellas afectan este riesgo: lesiones no proliferativas, lesiones proliferativas sin atipia, y lesiones proliferativas con atipia.
Lesiones no proliferativas

Estos tipos de condiciones del seno parecen no afectar el riesgo de cáncer de mama (o si lo afectan, el efecto es mínimo). Estos tipos incluyen:
•    Fibrosis.
•    Quistes.
•    Hiperplasia leve.
•    Adenosis (no esclerosante).
•    Fibroadenoma simple.
•    Tumor filoide (benigno).
•    Un solo papiloma.
•    Necrosis adiposa.
•    Mastitis.
•    Ectasia ductal.
•    Tumores benignos (lipoma, hamartoma, hemangioma, neurofibroma).


Lesiones proliferativas sin atipia


Estas condiciones parecen aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de mama en una mujer (1 ½ a 2 veces del normal):
•    Hiperplasia ductal usual (sin atipia).
•    Fibroadenoma complejo.
•    Adenosis esclerosante.
•    Varios papilomas o papilomatosis.
•    Cicatriz radial.


Lesiones proliferativas con atipia


Estas condiciones tienen un efecto mayor en el riesgo de cáncer de mama, aumentándolo 4 a 5 veces más que el normal:
•    Hiperplasia ductal atípica (ADH).
•    Hiperplasia lobulillar atípica (ALH).



Para las mujeres con mayor riesgo de cáncer de mama


Las mujeres con algunas de las condiciones del seno discutidas anteriormente pudieran tener un riesgo mayor de cáncer de mama.  Sin embargo, es importante recordar lo que realmente significa este aumento en riesgo.

Por ejemplo, un estudio reciente analizó el riesgo de cáncer de mama entre las mujeres con condiciones benignas del seno. El estudio encontró que aproximadamente cinco de 100 mujeres sin ninguna de estas condiciones contrajo cáncer de mama dentro de los próximos años. Entre las mujeres con una condición que aumenta el riesgo de 1 ½ a 2 veces, se pudiese esperar que alrededor de siete a 10 de 100 mujeres contraigan cáncer de mama en los próximos 15 años (y alrededor de 90 a 93 no lo contraerían). Por otro lado, entre las mujeres con hiperplasia atípica (ADH o ALH), cuyo riesgo es de 4 a 5 veces lo normal, se pudiese esperar que alrededor de 20 a 25 de 100 mujeres contraigan cáncer de mama dentro de 15 años.

Además es muy importante recordar que hay muchos otros factores que pueden afectar el riesgo de una mujer, incluyendo sus antecedentes familiares de cáncer de mama y su historial personal de menstruación y embarazo.  Estos y otros factores tienen que tomarse en consideración cuando se trata de determinar el riesgo actual de cáncer de mama en una mujer.


¿Existe algún medicamento que pueda reducir el riesgo de cáncer de seno?


Varios estudios clínicos han mostrado que el tamoxifeno y, posiblemente el raloxifeno, pudieran reducir el riesgo de contraer cáncer de mama en las mujeres que ya se conoce están en un riesgo mayor de padecer de la enfermedad. Algunos estudios también están investigando la eficacia de los medicamentos más nuevos llamados inhibidores de la aromatasa en cuanto a reducir este riesgo. Sin embargo, estos medicamentos no están exentos de causar efectos secundarios, y pudieran no ser adecuados para todas las mujeres con un riesgo mayor de contraer cáncer de mama.


EL TAMOXIFENO Y EL RALOXIFENO

¿Qué es el tamoxifeno?


El tamoxifeno es un medicamento que se administra diariamente en forma de pastilla. Se ha usado por más de 25 años para tratar a las mujeres con cáncer de mama (mama). El tamoxifeno funciona contra el cáncer de mama, por una parte, al interferir con la actividad del estrógeno, una hormona femenina que promueve el crecimiento de las células del cáncer de mama.  Este medicamento no permite que el  estrógeno se adhiera a los receptores en la superficie de las células del seno. Por esta razón, al tamoxifeno se le llama a menudo "antiestrógeno".

El medicamento, como tratamiento contra el cáncer de mama, disminuye y detiene el crecimiento de las células cancerosas que ya están en el cuerpo. El tamoxifeno también ayuda a prevenir la aparición de un nuevo cáncer en las mujeres que ya han recibido tratamiento contra el cáncer de mama. En varias investigaciones se ha estudiado la capacidad del tamoxifeno para reducir el riesgo de contraer cáncer de mama en las mujeres que ya se conoce están en riesgo.

¿Tiene otros beneficios tomar tamoxifeno?


En el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT), el tamoxifeno redujo el riesgo de fracturas de los huesos de la cadera, la muñeca y la columna en aproximadamente un tercio (32%).

Este medicamento no protegió contra los ataques cardíacos en el estudio BCPT, aunque pareció ofrecer cierta protección en algunos otros estudios del tamoxifeno en las mujeres que ya han tenido cáncer de mama.  Se necesitan más investigaciones para clarificar estos resultados conflictivos.

¿Conlleva riesgos tomar tamoxifeno?


El tamoxifeno es un químico complejo. Además de sus propiedades como "antiestrógeno", parece tener también algunas propiedades no tan fuertes parecidas al estrógeno. Debido a esto, puede que el tamoxifeno aumente las probabilidades de una mujer de contraer algunos problemas de salud poco frecuentes pero graves:

-         Cáncer del endometrio (cáncer de la membrana que recubre al útero).
-         Sarcoma uterino (cáncer del tejido conectivo del útero).
-         Coagulaciones graves (embolia pulmonar, apoplejía, trombosis venosa profunda).

¿Tiene el tamoxifeno otros posibles efectos secundarios?


Al igual que la mayoría de los medicamentos, bien sea si están disponibles sin receta médica, por prescripción o sólo en investigación, el tamoxifeno causa efectos secundarios en algunas mujeres. Los efectos experimentados con mayor frecuencia por las mujeres en el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) del tamoxifeno fueron acaloramientos o bochornos y flujo vaginal.
También se reportaron otros efectos secundarios:


•    Sequedad, picazón y sangrado vaginal.
•    Irregularidades menstruales.
•    Depresión.
•    Pérdida del apetito.
•    Náusea y/o vómito.
•    Mareos.
•    Dolores de cabeza.
•    Aumento de peso.
•    Cansancio.


¿Por cuánto tiempo deberían las mujeres tomar tamoxifeno?

Cuando se usa para tratar el cáncer de mama, el tamoxifeno debería tomarse por cinco años. En un estudio, las mujeres con cáncer de mama en etapa inicial que tomaron tamoxifeno por 10 años no obtuvieron mayor beneficio por el tratamiento más prolongado del medicamento y mostraron una tendencia a padecer más efectos secundarios. 

En el estudio de prevención del Breast Cancer Prevention Trial (BCPT), las mujeres tomaron tamoxifeno por 5 años. El período de tiempo ideal en el que las mujeres deberían tomar tamoxifeno para reducir el riesgo de contraer cáncer de mama no se conoce. Según la mejor información que está disponible actualmente, las mujeres deberían tomar este medicamento por cinco años.

¿Causa el tamoxifeno los mismos riesgos que la terapia hormonal restitutiva?

La terapia hormonal restitutiva (HRT, por sus siglas en inglés) es usada por algunas mujeres para reducir los sofocos de calor y otros problemas que se presentan después de la menopausia, los cuales pueden afectar la calidad de vida. Además, la HRT puede ayudar a la mujer a mantener la densidad de los huesos, lo que reduce el riesgo de fracturas, y pudiera también reducir el riesgo de cáncer del colon.

Sin embargo, algunos estudios han indicado que la terapia hormonal restitutiva combinada  (estrógeno y progesterona) aumenta las probabilidades de una mujer de contraer enfermedades cardiacas, coágulos sanguíneos, cáncer de mama y otros problemas graves de salud.  Las mujeres que consideren usar la HRT después de la menopausia deben estar conscientes de estos efectos potenciales, y deben hablar con sus médicos sobre este asunto antes de tomar una decisión sobre el particular.   Aquellas que decidan usar la HRT deben hacerlo en la dosis más baja y por el período de tiempo más corto posible.

Por otra parte, el tamoxifeno no reduce los síntomas de la menopausia, sino que en realidad pudiera empeorarlos. Al igual  la HRT, el tamoxifeno parece aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos. Sin embargo, el tamoxifeno sí reduce el riesgo de cáncer de mama y puede ayudar a disminuir o reducir la degeneración de los huesos. Todavía se desconoce su efecto general en enfermedades cardiacas.

¿Quién debe considerar tomar tamoxifeno para reducir el riesgo de cáncer de mama?

En el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) sólo se observaron las mujeres que tenían un riesgo mayor de contraer cáncer de mama. Entre éstas se incluyeron:
Mujeres de 60 años o más.
Mujeres entre las edades de 35 y 60 con factores de riesgo que aumentaron sus probabilidades de contraer cáncer de mama en los próximos cinco años a un nivel igual o mayor que el de una mujer de 60 años.

El riesgo es de aproximadamente 1.7%, lo que significa que, a la edad de 60 años, se espera que 17 de cada 1,000 mujeres contraigan cáncer de mama en los próximos cinco años.

Muchas enfermedades, incluyendo el cáncer de mama, ocurren con mayor frecuencia en las mujeres mayores. El riesgo de contraer cáncer de mama aumenta con la edad; por lo tanto, el cáncer de mama se presenta más comúnmente en las mujeres mayores de 60 años que en las mujeres entre los 40 y 59 años. Una mujer menor de 60 años puede tener un riesgo similar al de una mujer de 60 años (o incluso mayor), si ella tiene uno o una combinación de los siguientes factores:

•    Una alteración del gen BRCA o BRCA2.
•    Antecedentes de cáncer de mama.
•    Biopsia del seno que muestra hiperplasia ductal atípica (ADH, por sus siglas en inglés) o carcinoma lobulillar in situ (LCIS, por sus siglas en inglés).  Estas condiciones indican mayor probabilidad de contraer cáncer invasivo del seno.
•    Antecedentes familiares de cáncer de mama (por ejemplo, en familiares cercanos, como madre, hermana(s), hija(s), particularmente si fueron diagnosticadas antes de la menopausia).
•    No tener hijos o tener el primer hijo a una mayor edad   (después de los 30 años).
•    Comienzo de los períodos menstruales antes de los 12 años o inicio de la menopausia después de los 55 años.

¿Hay mujeres que NO deberían tomar tamoxifeno para reducir el riesgo?


Las mujeres que presentan las siguientes condiciones NO deberían usar tamoxifeno para reducir el riesgo de contraer cáncer de mama:
•    Mujeres que han presentando coágulos de sangre o que padecen de coágulos de sangre que requieren tratamiento médico.
•    Mujeres que estén tomando medicamentos para hacer menos espesa su sangre.
•    Mujeres con antecedentes de presión arterial alta, fumadoras, obesas o diabéticas. En estas mujeres, el tamoxifeno aumenta el riesgo de presentar coágulos de sangre.
•    Mujeres que estén planificando un embarazo o que estén embarazadas.
•    Mujeres que estén amamantando.
•    Mujeres menores de 35 años o menores de 60 años y que no estén en alto riesgo.
•    Mujeres que no hayan tenido ningún tipo de evaluación de su riesgo de contraer cáncer de mama.
•    Mujeres que estén tomando terapia hormonal restitutiva o raloxifeno.


Puede haber otras razones por las cuales una mujer no debería tomar tamoxifeno, como hiperplasia atípica del útero o cataratas. Las mujeres deberían hablar con sus médicos sobre sus situaciones específicas.

El tamoxifeno podría causar defectos de nacimiento, si se toma en el momento de la concepción o durante el embarazo. Las personas que estén tomando este medicamento necesitan usar una barrera o un método de control de natalidad que no sea hormonal. Si usted está embarazada, amamantando o planea tener hijos en el futuro, infórmeselo a su médico antes de comenzar el tratamiento. No use anticonceptivos orales (la píldora anticonceptiva) u otros anticonceptivos que contienen hormonas mientras esté tomando este medicamento sin antes consultarle a su médico.


¿Deberían las mujeres que tienen mayor riesgo de contraer cáncer de mama tomar tamoxifeno?

Las mujeres que tienen mayor riesgo de contraer cáncer de mama pueden considerar la opción de tomar tamoxifeno para reducir sus riesgos.  Tal y como sucede con cualquier procedimiento o tratamiento médico, la decisión de tomar tamoxifeno es individual y se deben considerar los beneficios y riesgos de la terapia.

El balance entre estos beneficios y riesgos varía dependiendo de los antecedentes médicos personales de la mujer y su manera de sopesar los beneficios y riesgos. Incluso si una mujer tiene mayor riesgo de contraer cáncer de mama, la terapia de tamoxifeno podría no ser apropiada para ella. Las mujeres que están considerando la terapia de tamoxifeno deberían hablar con sus médicos sobre sus circunstancias individuales, para así tomar la mejor decisión para ellas.


¿Deberían tomar tamoxifeno las mujeres que NO tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de mama?

Las mujeres que tienen mayor riesgo de contraer cáncer de mama pueden considerar la opción de tomar tamoxifeno para reducir sus riesgos.  Tal y como sucede con cualquier procedimiento o tratamiento médico, la decisión de tomar tamoxifeno es individual y se deben considerar los beneficios y riesgos de la terapia.

El balance entre estos beneficios y riesgos varía dependiendo de los antecedentes médicos personales de la mujer y su manera de sopesar los beneficios y riesgos. Incluso si una mujer tiene mayor riesgo de contraer cáncer de mama, la terapia de tamoxifeno podría no ser apropiada para ella. Las mujeres que están considerando la terapia de tamoxifeno deberían hablar con sus médicos sobre sus circunstancias individuales, para así tomar la mejor decisión para ellas.


¿Deberían tomar tamoxifeno las mujeres que NO tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de mama?

Debido a que el tamoxifeno no se ha estudiado en mujeres saludables con un riesgo promedio de contraer cáncer de mama, no hay forma de que se sepa si reduciría su riesgo de contraer esta enfermedad y, si ese fuera el caso, qué tanto lo reduciría. Sólo se permitió la participación en el estudio de Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) a las mujeres con un riesgo mayor, en parte porque el tamoxifeno causa efectos secundarios conocidos.

Las mujeres en riesgo promedio estarían expuestas a los mismos riesgos del medicamento, pero el beneficio sería menor porque se esperaría que menos de estas mujeres  contraigan cáncer de mama que las mujeres con mayor riesgo. Las mujeres que no tienen un riesgo mayor deben hablar con sus médicos sobre sus situaciones específicas.

Evaluación del riesgo de cáncer de mama: ¿debo considerar tomar tamoxifeno?

No hay una respuesta fácil para esta pregunta y, en última instancia, cualquier decisión que tome debe hacerla con su médico. Al igual que con casi todos los medicamentos, existen tanto beneficios como riesgos con tomar tamoxifeno.

Hasta el momento, para considerar tomar tamoxifeno, la mayoría de los expertos consideran que el riesgo de cáncer de mama de una mujer debe ser mayor que el riesgo promedio. Una mujer que está en un riesgo mayor que el promedio necesita comparar el beneficio de reducir potencialmente su riesgo de contraer cáncer de mama con los efectos secundarios y complicaciones potenciales de tomar tamoxifeno.

Para averiguar si su riesgo de cáncer de mama es mayor que el promedio, es necesario identificar sus factores de riesgo. Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de una persona de contraer una enfermedad. Por ejemplo, fumar es un factor de riesgo para el cáncer del pulmón y otros tipos de cáncer.

La edad es el principal factor de riesgo para el cáncer de mama. El riesgo aumenta a medida que usted va envejeciendo; por lo tanto, si tiene 60 años, entonces usted tiene un riesgo mayor de contraer cáncer de mama que si tuviera 40 años de edad. Otro factor de riesgo son los antecedentes familiares. Si su madre o hermana (o tía o abuela) ha padecido de cáncer de mama, entonces usted tendrá un mayor riesgo que si no tuviera ningún familiar cercano con cáncer de mama. Existen otros factores de riesgo del cáncer de mama que son menos importantes, pero que al combinarse pueden influir en su riesgo. Entre éstos se encuentran su edad al producirse la primera menstruación y al experimentar la menopausia y su edad al momento de dar a luz a su primer hijo.

No obstante, el tener un riesgo mayor debido a cierta característica o factor de riesgo no significa que usted contraerá cáncer de mama. De hecho, la mayoría de las mujeres con uno o más factores de riesgo nunca contraerán cáncer de mama.

Para obtener una idea de cuál es su riesgo de cáncer de mama (y saber si el tamoxifeno pudiese ser una opción para usted), responda las siguientes cuatro preguntas, que son las mismas que los médicos les hicieron a las mujeres interesadas en participar en el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) sobre el tamoxifeno. Las preguntas se relacionarán específicamente con su edad, antecedentes personales de cáncer de mama, carcinoma lobulillar in situ (LCIS, por sus siglas en inglés), carcinoma ductal in situ (DCIS, por sus siglas en inglés), hiperplasia ductal atípica (ADH, por sus siglas en inglés), antecedentes relacionados con la reproducción y antecedentes familiares.

1. ¿Cuántos años tiene?

Si tiene menos de 35 años: el uso del tamoxifeno no está aprobado para reducir el riesgo de cáncer de mama en  las mujeres menores de 35 años.  Las mujeres en este grupo de edad no fueron parte del estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) porque para empezar el riesgo es generalmente bajo.

Si tiene entre 35 y 55 años: Proceda con la próxima pregunta.

Si tiene entre 55 y 59 años: cuando se inició el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) se decidió que todas las mujeres de 60 años o más calificaban automáticamente para participar, ya que el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad. El estudio luego mostró que el tamoxifeno parece reducir a casi la mitad el riesgo de cáncer de mama en las mujeres de 60 años o más.

El escoger los 60 años como una edad mínima fue de cierta forma arbitrario en cuanto al objetivo del estudio. Las mujeres entre los 55 y 59 años de edad tienen un riesgo similar al de las mujeres mayores entre los 60 y 65 años; por lo tanto, la edad mínima hubiese podido ser fácilmente 59 ó 62 años. Además, algunas mujeres entre los 50 y 59 años tienen un riesgo mayor que el de algunas mujeres entre los 60 y 69 años, debido a otros factores de riesgo aparte de la edad que afectan el riesgo, tales como la edad de la mujer cuando tuvo su primer hijo (para obtener más información, remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Cáncer de mama").

El tamoxifeno está aprobado para la reducción del riesgo de cáncer de mama en todas las mujeres mayores de 60 años. No sabemos qué tan eficaz puede ser para las mujeres entre los 50 y 59 años de edad que no tienen muchos factores de riesgo, ya que esas mujeres no participaron en el estudio. Sin embargo, ya que usted está cerca del límite de edad, podría estar bien que considere tomar tamoxifeno. Hable de esto con su médico, particularmente sobre los riesgos y beneficios de tomar tamoxifeno y sus riesgos personales coágulos de sangre y osteoporosis, así como cáncer de mama y cáncer del endometrio.

Si tiene 60 años o más: la mayoría de los médicos consideran suficiente que una mujer de 60 años con riesgo promedio considere tomar tamoxifeno para reducir el riesgo de cáncer de mama; por lo tanto, esta es una opción para usted. Cuando se inició el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT), se decidió que todas las mujeres mayores de 60 años o más calificaban automáticamente para participar (independientemente de cualquier otro factor de riesgo). Esto se debe a que el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad. Se ha probado que el tamoxifeno reduce en casi la mitad el riesgo de cáncer de mama de las mujeres de 60 años o más, como usted.

2. ¿Ha padecido alguna vez de cáncer de mama, carcinoma lobulillar in situ (LCIS) o hiperplasia ductal atípica (ADH)?

Si la respuesta es no: prosiga con la próxima pregunta.

Si la respuesta es sí (incluyendo carcinoma ductal in situ): ¿Tomó usted tamoxifeno como parte de su tratamiento?

Si la respuesta es sí: el tamoxifeno sólo debe tomarse por cinco años; por lo tanto, usted no sería una candidata apropiada para tomar tamoxifeno para reducir más su riesgo. (Uno de los inhibidores de la aromatasa más nuevo, como el letrozol, pudiera ser una opción para usted, por lo que es posible que quiera hablar con su médico sobre este particular).

Si la respuesta es no: el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) no incluyó a las mujeres que padecieron anteriormente de cáncer de mama (o carcinoma ductal in situ). Hable con su médico para determinar si el tomar tamoxifeno para reducir su riesgo es una opción para usted en estos momentos.

Si tuvo carcinoma lobulillar in situ y tiene 35 años o más: los médicos opinan que el riesgo de cáncer de mama para las mujeres que han padecido de carcinoma lobulillar in situ es lo suficientemente alto para considerar tomar tamoxifeno; por lo tanto, esta es una opción para usted. Cuando se inició el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT), se decidió que cualquier mujer con carcinoma lobulillar in situ (LCIS) calificaba automáticamente para participar, ya que el LCIS es un factor de riesgo para el cáncer de mama.

Si tuvo hiperplasia ductal atípica y tiene 35 años o más: la hiperplasia ductal atípica (ADH) por sí sola puede que no aumente el riesgo de una mujer de contraer cáncer de mama al punto que considere tomar tamoxifeno. Sin embargo, las mujeres que han recibido un diagnóstico de ADH y también tienen otros factores de riesgo podrían tener un riesgo mayor que el promedio, lo cual es suficiente alto para considerar tomar tamoxifeno. Hable con su médico sobre todos sus factores de riesgo y cómo éstos afectan su riesgo, para tomar así una decisión basada en la información sobre si debe tomar o no tamoxifeno.

3. ¿Tiene usted antecedentes familiares de cáncer de mama?

Si la respuesta es no: proceda con la siguiente pregunta.

Si la respuesta es sí y tiene 35 años o más: cuando se inició el estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT), se decidió que cualquier mujer de 35 años o más con al menos tres familiares cercanos que hayan padecido de cáncer de mama calificaba automáticamente para participar, ya que los antecedentes familiares significativos representan un factor de riesgo para el cáncer de mama. Para propósito del estudio, se definió un familiar cercano como la madre, una hermana o hija.

Si usted tiene abuelas, tías o primas de primer grado que pertenecen todas a una misma familia (por ejemplo, todas pertenecen a un lado de la familia y tienen relación consanguínea en lugar de relación política) y que fueron diagnosticadas con cáncer de mama antes de los 50 años o con cáncer del ovario a cualquier edad, se recomienda que hable con su médico sobre su riesgo y si debe considerar tomar tamoxifeno.

Si usted resulta "positiva para el gen del cáncer de mama" o le han dicho que tiene una mutación (cambio) en uno de los genes del cáncer de mama (BRCA1 o BRCA2): El riesgo de cáncer de mama para las mujeres cuyas pruebas genéticas muestran una mutación (cambio) en el gen BRCA1 o BRCA2 es lo suficientemente alto para considerar tomar tamoxifeno para reducir el riesgo de cáncer de mama, si usted tiene 35 años o más. Por lo tanto, esta es una opción para usted.

Como parte del seguimiento al estudio Breast Cancer Prevention Trial (BCPT), los investigadores estudian los efectos específicos del tamoxifeno en las mujeres con mutuaciones BRCA1 o BRCA2.  Ellos encontraron que el tamoxifeno pareció reducir el riesgo de cáncer de mama entre las mujeres con BRCA2 (por alrededor de 60%), pero no entre las mujeres con las mutaciones BRCA1.  Sin embargo, el número de mujeres en ambos grupos fue pequeño, por lo que el impacto real del tamoxifeno entre las mujeres con estas mutaciones todavía no es bien comprendido.

4. ¿Tiene usted otros factores de riesgo?

Otros factores que se sabe aumentan su riesgo de cáncer de mama incluyen:
•    Comienzo de los períodos menstruales a una edad temprana (antes de los 12).
•    No tener hijos o tener el primero a una edad mayor (después de los 30 años).
•    Experimentar la menopausia después de los 55 años.

Si la respuesta es no: el riesgo de la mayoría de las mujeres menores de 55 años que no tienen antecedentes familiares significativos de cáncer de mama, antecedentes personales de cáncer de mama, ni otros factores no es lo suficientemente alto como para considerar tomar tamoxifeno, según la información de la que se dispone actualmente.

Si la respuesta es sí: un pequeño porcentaje de mujeres menores de 55 años que no tiene antecedentes personales ni familiares puede tener una combinación de factores de riesgo que las colocaría en una categoría de riesgo más alta. Si usted piensa que esto aplicaría en su caso, entonces hable con su médico y pídale que estime su riesgo de contraer cáncer de mama.

¿Qué es el raloxifeno?

El raloxifeno es un medicamento muy parecido al tamoxifeno.  También se toma diariamente como tableta. Al igual que el tamoxifeno, este medicamento no permite que las células del seno se vean afectadas por el estrógeno. Ambos compuestos también pueden ayudar a prevenir la osteoporosis, o debilitamiento de los huesos, que puede presentarse en las mujeres después de la menopausia.  El raloxifeno fue aprobado por la FDA con este fin.

¿Cuáles son los posibles beneficios de tomar raloxifeno?

La información sobre el raloxifeno es limitada en comparación con el tamoxifeno, ya que ha sido estudiado por un período de tiempo más corto y en un número más pequeño de mujeres.


Los resultados de un estudio que incluyó a más de 7,000 mujeres con osteoporosis que ya habían pasado por la menopausia que tomaron raloxifeno o un placebo (conocido como "Multiple Outcomes of Raloxifene Evaluation" o MORE) indicaron que el raloxifeno también pudiera reducir el riesgo de contraer cáncer de mama. Aunque el estudio fue diseñado para estudiar la osteoporosis, después de ocho años el número de casos de cáncer de mama en las mujeres que tomaron raloxifeno se redujo en comparación con aquellas que tomaron el placebo  (40 casos en el grupo de raloxifeno versus 58 casos en el grupo del placebo).

Además, se encontró que el raloxifeno aumenta la densidad de los huesos y reduce el riesgo de ciertos tipos de fracturas.

Un estudio más abarcador, conocido como el estudio STAR (Estudio de Tamoxifeno y Raloxifeno), incluyó a más de 19,000 mujeres posmenopáusicas que estaban en riesgo aumentado de cáncer de mama.  A estas mujeres se les asignaron tomar tamoxifeno o raloxifeno diariamente por cinco años.   Ambos medicamentos redujeron el riesgo de cáncer de mama invasivo en una medida casi igual.  Contrario al tamoxifeno, el raloxifeno pareció no reducir el riesgo de los cánceres no invasivos (DCIS y LCIS).

Ambos medicamentos también redujeron el riesgo de fracturas de los huesos de la misma medida.

¿Cuáles son los posibles riesgos de tomar raloxifeno?

Aunque el raloxifeno puede causar efectos secundarios, los riesgos de ciertos efectos secundarios graves pueden ser menores en comparación con el tamoxifeno.

Coágulos sanguíneos graves: al igual que con el tamoxifeno, un riesgo grave con el raloxifeno consiste en coágulos de sangre en las piernas o los pulmones.  En el estudio Multiple Outcomes of Raloxifene Evaluation (MORE), la cantidad de coágulos de sangre observados en los pulmones o  las piernas de las mujeres que tomaron raloxifeno es ligeramente mayor a la de las mujeres que tomaron el placebo.

Sin embargo, en el estudio Estudio de Tamoxifeno y Raloxifeno (STAR), las mujeres que tomaron raloxifeno tuvieron un 29% menos de coágulos sanguíneos en comparación con aquellas que tomaron el tamoxifeno (100 casos vs. 141 casos).  Por lo tanto, aunque el raloxifeno puede aumentar ligeramente este riesgo, parece no hacer esto a la misma medida que el tamoxifeno.

Cánceres del utero: en el estudio Multiple Outcomes of Raloxifene Evaluation (MORE), las mujeres que toman raloxifeno no presentaban una probabilidad mayor   de cáncer del endometrio (un efecto secundario grave del tamoxifeno), pero se observaron pocos cánceres del endometrio en las mujeres que tomaron el medicamento o en las que tomaron el placebo, y no todas las mujeres fueron examinadas para este tipo de cáncer.

Alrededor de la mitad de las mujeres en el estudio Estudio de Tamoxifeno y Raloxifeno (STAR) seguían teniendo sus úteros, y por lo tanto, estaban en un riesgo potencial de cáncer del útero.  Entre estas mujeres, hubo 36% menos casos de cáncer del útero en aquellas que tomaban raloxifeno en comparación con aquellas tomando tamoxifeno (23 casos vs. 36 casos).  No está claro si en general el raloxifeno aumenta el riesgo de cáncer del útero, pero de así ser, el aumento parece ser menor que con el tamoxifeno.

Otros efectos secundarios: en estudios clínicos, otros efectos reportados en las mujeres que toman raloxifeno   incluyeron sofocos de calor, sequedad vaginal, calambres en las piernas, síntomas parecidos a la gripe y edema (hinchazón de las manos y los pies).

En general, el raloxifeno no tuvo un efecto contundente en el riesgo de ataques al corazón o ataques al cerebro en cualquiera de los estudios abarcadores que se han realizados hasta el momento.  Contrario al tamoxifeno, el raloxifno no parece aumentar el riesgo de contraer cataratas.

¿Está el raloxifeno disponible para reducir el riesgo de cáncer de mama?

El raloxifeno (Evista)  se usa actualmente para tratar la osteoporosis. La Food and Drug Administration (FDA) no ha aprobado su uso para reducir el riesgo de  cáncer de mama.

Raloxifeno para reducir el riesgo de cáncer de mama: conclusiones

El raloxifeno parece reducir el riesgo de cáncer de mama invasivo al mismo grado que el tamoxifeno, aunque no presentó el mismo efecto protector contra el cáncer no invasivo (DCIS o LCIS) al mismo grado.  No obstante, el raloxifeno puede que presente menos riesgo que el tamoxifeno en términos de algunos efectos secundarios, tal como el cáncer uterino y los coágulos sanguíneos, aunque sigue habiendo riesgo. Si es aprobado por la FDA para la reducción del riesgo del cáncer de mama, las mujeres y sus médicos necesitarán sobrepesar los posibles beneficios y riesgos antes de decidir si este medicamento es apropiado o no para ellas.
INHIBIDORES DE LA AROMATASA

¿Qué son los inhibidores de la aromatasa?

Estos son medicamentos nuevos que algunas veces se usan para tratar el cáncer de mama avanzado o para ayudar a prevenir que el cáncer regrese después de la cirugía. Los medicamentos en esta clase incluyen el exemestano (Aromasin), letrozol (Femara) y anastrozol  (Arimidex).
Los inhibidores de la aromatasa funcionan en una forma ligeramente diferente al tamoxifeno y el raloxifeno.  En lugar de bloquear los receptores de estrógeno, estos inhibidores no permiten que una enzima clave (aromatasa) convierta a otras hormonas en estrógeno, lo que reduce los niveles de estrógeno en el cuerpo.

IMPORTANTE: Estos medicamentos sólo se usan en mujeres que han pasado por la menopausia

¿Cuáles son los beneficios y los riesgos de tomar los inhibidores de la aromatasa?

Los estudios han mostrado que los inhibidores de la aromatasa son tan eficaces, sino mejores, que el tamoxifeno para tratar el cáncer de mama avanzado.

Varios estudios han encontrado que después de la cirugía del cáncer de mama, los inhibidores de la aromatasa (usados en lugar de o después del tamoxifeno) son ligeramente mejores que el tamoxifeno solo en prevenir que el cáncer de mama regrese.
Algunos efectos a corto plazo de los inhibidores de la aromatasa pueden ser similares a los efectos causados por el tamoxifeno, incluyendo los sofocos de calor y la sequedad vaginal.  Los dolores musculares y en las articulaciones pudieran ser más frecuentes.

En comparación con el tamoxifeno, los inhibidores de la aromatasa parecen ser menos propensos a causar coágulos sanguíneos graves.  No obstante, parecen ser más propensos a causar fracturas de los huesos y osteoporosis (adelgazamiento de los huesos). Según algunos estudios realizados hasta el momento, los inhibidores de la aromatasa no parecen aumentar el riesgo de cáncer endometrial o sarcoma uterino, como lo hace el tamoxifeno.
Debido a que estos medicamentos han estado disponibles por un período corto de tiempo, se sabe poco sobre los efectos que pudieran tener a largo plazo, como el riesgo de enfermedad cardíaca.  Las investigaciones futuras ayudarán a definir estos efectos.

¿Están los inhibidores de la aromatasa disponibles para reducir el riesgo de cáncer de mama?

En la actualidad, los inhibidores de la aromatasa son usados para tratar el cáncer de mama avanzado o para ayudar a prevenir que regrese después de la cirugía (en lugar de o después del tamoxifeno).  La FDA no ha aprobado ninguno de estos medicamentos para reducir el riesgo de contraer cáncer de mama.

Sin embargo, actualmente se está trabando en estudios para determinar si los inhibidores de la aromatasa pueden reducir el riesgo de cáncer de mama.  El estudio británico IBIS-II está  comparando el anastrozol con un placebo por cinco años en 6,000 mujeres posmenopáusicas que están en un riesgo aumentado de cáncer de mama. Ambos estudios continúan reclutando pacientes, y sus resultados probablemente se conocerán dentro de varios años.  Además, otro estudio menos abarcador se estará realizando con el letrozol.

Inhibidores de la aromatasa para reducir el riesgo de cáncer de mama: conclusiones

Los inhibidores de la aromatasa parecen ser ligeramente más eficaces que el tamoxifeno en reducir el riesgo de cáncer recurrente en las mujeres posmenopáusicas que ya han tenido cáncer de mama.

Al igual que con el raloxifeno, los inhibidores de la aromatasa pudieran con el tiempo probar ser tan eficaces o mejores que el tamoxifeno en reducir el riesgo de cáncer de mama.  Sin embargo, será necesario esperar los resultados de los estudios que se están realizando para poder confirmar esto.  Se conoce muy poco sobre los posibles efectos a largo plazo de estos medicamentos.  Incluso si los estudios muestran que los inhibidores de la aromatasa reducen el riesgo, cada  mujer y su médico necesitará  sobrepesar los posibles beneficios y riesgos antes de decidir si uno de ellos   es apropiado o no para ella.